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Estafados por Urbancasa acumulan hipotecas de hasta 38 años

Como una pareja joven cualquiera, dos de los afectados de la supuesta estafa cometida por los propietarios de Urbancasa, María Victoria Ferrer y Ángel Crespo -a quienes se les imputan 34 promociones inmobiliarias inexistentes en Guipúzcoa y en la Ribera de Navarra-, decidieron comprar una casa en Lesaka (Navarra) como primera vivienda, en un lugar tranquilo, "cerca de una ciudad". Con este ilusionante objetivo acudieron a Urbancasa, donde Ferrer y Crespo les enseñaron un plano del chalé y les aseguraron que tenían las dos parcelas contiguas reservadas, condición sine qua non para que la obra pudiera llevarse a cabo.

Tras pedir dos préstamos por un total de 150.000 euros al banco, algo que los presuntos timadores supieron desde el primer momento, entregaron a Ferrer y a Crespo 12.000 euros en concepto de reserva y 112.000 como anticipo. Después de varios meses de retrasos, los supuestos estafadores prometieron que se encargarían del coste mensual del préstamo por la tardanza (500 euros, aproximadamente, por cada mes), pese a que sólo les compensaron con 1.000 euros. "Sabían lo del crédito y que no dábamos más de sí. Nos quedamos sin dinero y sin casa. Aún nos quedan 38 años de préstamo por pagar", explicaron ambos afectados en el juicio. Todavía les quedan 124.00 euros por recibir.

"Siempre daban largas"

Los 34 casos siguen un patrón similar. Sin embargo, algunos son especialmente llamativos por la cuantía de la estafa. El de un matrimonio de Oiartzun (Guipúzcoa) es uno de ellos. A causa del estrés, habían decidido "cambiar el modo de vida" y mudarse con su hijo a Lekumberri (Navarra). "Nos metimos de cabeza en el proyecto", afirmaron ayer refiriéndose a la entrega de 96.000 euros en concepto de reserva y de anticipo que realizaron después de vender también con Urbancasa su piso de Oiartzun y alquilar uno en Lekumberri.

Ya habían cambiado su modo de vida, pero, después de 20 días, llamaron a Crespo para que les explicara el motivo del retraso. "Fue todo un cúmulo de mentiras. Siempre daban largas, nos decían que estuviéramos tranquilos, que no había prisa", comentaron en el juicio. Pero el matrimonio había pedido un préstamo y se cansó de esperar, máxime cuando supieron que el terrero no era propiedad de Crespo y Ferrer. "Nos ofrecieron otras casas en Leiza y Vicastillo. Ya no las queríamos", abundaron. Sólo han cobrado 15.000 euros y siguen pagando el préstamo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de noviembre de 2010