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Las aguas vuelven a su cauce

Al comentar, hace tres meses, los datos de la Contabilidad Nacional del segundo trimestre señalaba que las bases sobre las que se había asentado la recuperación de nuestra economía eran inconsistentes e insostenibles. Estas bases venían dadas por un fuerte repunte del consumo de los hogares y de algunos segmentos de la inversión en capital fijo, alentado por diversos efectos anticipación que, por un lado, apenas se tradujeron en un aumento de la producción interna, sino que se filtraron hacia las importaciones, y por otro, y como consecuencia de ello, el proceso de corrección del déficit y del endeudamiento frente al exterior se había invertido, justo en un momento en el que los mercados financieros nos miraban [y nos siguen mirando] con suspicacia, exigiéndonos un precio elevado para financiarnos.

La economía está estancada, pero los agentes económicos siguen haciendo sus deberes
No preocupa el ajuste del consumo, pero sí el brusco cambio a la baja de la inversión en equipo

Como lo que no puede ser no puede ser y además es imposible, las aguas han vuelto a su cauce, que no es otro que el de perseverar en la corrección de los desequilibrios, lo que conlleva una moderación en las pautas del gasto en consumo e inversión y darnos prisa en mejorar nuestra competitividad. No hay atajos y hemos visto cómo alentar el consumo no sirve para nada en las actuales circunstancias. España no es Irlanda, pero tampoco es Estados Unidos, cuyas autoridades tienen a su disposición todos los instrumentos monetarios y fiscales.

En los gráficos adjuntos podemos ver el comportamiento de los principales agregados del PIB por el lado de la demanda. La nota más destacada del tercer trimestre es la fuerte corrección que han sufrido el consumo y la inversión. En conjunto, la demanda interna, que aportó 3,6 puntos porcentuales (pp) al crecimiento trimestral anualizado del PIB en el trimestre anterior, ha detraído en este 5,5 pp. Pero este retroceso ha provocado uno mayor de las importaciones, lo que, conjugado con la estabilización de las exportaciones, se ha traducido en una aportación del saldo exterior de otros 5,5 pp. Como consecuencia el PIB no ha variado, pero la necesidad de financiación frente al exterior, corregida de estacionalidad, se ha reducido del 5,4% del PIB al 2,9%. El ajuste del consumo no es preocupante, pues obedece a los efectos anticipación antes comentados, pero sí lo es el brusco cambio a la baja de la inversión en equipo, ya que podría indicar un nuevo empeoramiento de las expectativas de los empresarios.

Desde el punto de vista de la producción, solo las ramas de los servicios de mercado y de energía presentan tasas positivas en este trimestre. La industria cae de nuevo tras tres trimestres de recuperación, y la construcción acelera su caída, ya que a la inercia a la baja del sector de la vivienda se ha unido el agravamiento de la obra civil y otras construcciones. Esto último va en línea con el deseado cambio en la estructura productiva española, pero es preocupante la caída de la industria.

Al contrario de la EPA del tercer trimestre y más en línea con el comportamiento de los afiliados a la Seguridad Social, el empleo estimado por la Contabilidad Nacional ha evolucionado peor que en el trimestre anterior, ya que su ritmo de caída ha sido superior, interrumpiéndose la tendencia de mejora [gráfico inferior derecho]. Además del empleo, también los salarios por trabajador retroceden respecto al trimestre precedente, al incluir la rebaja del sueldo de los funcionarios. Esto también ayuda a explicar la caída del consumo. En función de los costes laborales por unidad producida, la tendencia de caída de los últimos trimestres se ha acentuado, otro ajuste que está corrigiendo la pérdida de competitividad de los años anteriores a la crisis.

En definitiva, la economía está estancada, pero por todos los lados los agentes económicos siguen haciendo sus deberes con notable aplicación, y esto es lo bueno de la historia, pues constituye la base principal para ganar la confianza y la credibilidad.

Tras los datos del tercer trimestre, mejores de lo esperado, debemos revisar las previsiones de crecimiento del PIB al alza en algunas décimas. La caída podría reducirse a un 0,2% este año, y el crecimiento del próximo, elevarse al 0,8%, un escenario muy similar al publicado por la OCDE esta semana. De los detalles podríamos hablar la próxima. -

Ángel Laborda es director de coyuntura de la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS).

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 21 de noviembre de 2010.

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