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Reportaje:

Científico, alcalde, escritor y fusilado

Galaxia reedita la obra teatral escrita por el último regidor republicano de Ferrol

Fue el último alcalde republicano de Ferrol y el primero de una estirpe política de tres generaciones. Su hijo, fue el primer regidor ferrolano de la democracia. Los dos, médicos, alcaldes y socialistas. En el Ayuntamiento ferrolano, el apellido Quintanilla tiene solera y tradición por partida triple.

A Xaime Quintanilla Martínez (A Coruña, 1898), lo fusilaron en los primeros días de la Guerra Civil, en agosto de 1936. Tenía 39 años. Su hijo, Xaime Quintanilla Ulla (Ferrol, 1919) sucedió a su padre al frente de la alcaldía ferrolana en la Transición. Sobrevivió a cuatro décadas de férrea dictadura bajo el yugo de los asesinos de su padre, y presidió las dos primeras corporaciones democráticas de la ciudad. Xaime Quintanilla Rico, nieto e hijo de alcaldes, también fue edil del municipio.

Le llamaban el "médico de los pobres" porque nunca les cobraba

Financió las primeras exposiciones que hizo Castelao

El linaje de los Quintanilla ha llenado muchas páginas de la historia local. Al viejo Quintanilla, el padre, también le gustaba llenar de letras, versos e historias sus cuadernos. La editorial Galaxia acaba de reeditar Alén, una obra teatral escrita en gallego por Quintanilla en 1921, con la colaboración del ayuntamiento ferrolano y la Secretaría Xeral de Política Lingüística de la Xunta.

Es la primera obra de un autor gallego que pasa a engrosar la lista de títulos de la colección Biblioteca ESAD (Escola Superior de Arte Dramática de Galicia), junto a dramaturgos reputados como Albert Camus, Eugene O' Neill o Sarah Kane. Médico, periodista ocasional, actor novel y escritor aficionado, Xaime Quintanilla Martínez se prodigó, con éxito, en muchos círculos científicos y artísticos. En su corta vida -no cumplió los 40-, dejó una extensa pegada en la sociedad gallega como político e intelectual galleguista.

"Es un ferrolano indispensable", destaca el actual alcalde, Vicente Irisarri. Rescatar la dimensión intelectual de Quintanilla es una de las "deudas" que Galicia tiene con este polifacético alcalde represaliado. Su ciudad le recuerda, sobre todo, como "el médico de los pobres", a los que nunca cobraba.

Los pocos datos que se conservan de su biografía, reunidos por Roberto Pascual, cuentan que nació en A Coruña, casi rozando el final del siglo XIX, y se crió en un hospicio. Su incansable curiosidad y su vocación científica lo empujaron hasta la Facultad de Medicina de Santiago. De regreso a Ferrol, en 1917 fundó una clínica por la que desfilaban centenares personas sin recursos que no podían pagar las consultas. "Era un gran humanista, comprometido con su tiempo, concienciado con los derechos de los trabajadores y con la igualdad de las mujeres. Un hombre digno de ser recordado", resume Mercedes Carbajales, la edil de Cultura.

Quintanilla el Viejo, como se le conoce en la ciudad para distinguirlo de su hijo, se embarcó con 19 años en las Irmandades da Fala, financió las primeras exposiciones de Castelao y promovió el Estatuto de Autonomía de Galicia. Dirigió, aunque brevemente, El Correo Gallego, y la revista Céltiga, además de colaborar en las redacciones de otros medios como A Nosa Terra.

Su amor por la literatura y la lengua gallega se plasmó en Saudade y en dos textos teatrales: Donosiña (1920), que llegó a estrenar en el Teatro Jofre, y Alén (1921), con dedicatoria para Vicente Risco. Además, se atrevió con un ensayo que tituló O nazionalismo musical galego.

En la II República encabezó la lista local del PSOE y ascendió a la alcaldía, que ocupó del 31 al 34. Fue destituido y regresó como concejal en el 36. El 18 de agosto fue asesinado a tiros en una ejecución sin juicio, en algún lugar entre el castillo de San Felipe y el cementerio de Canido. "A pesar del tiempo transcurrido, Xaime Quintanilla sigue siendo uno de los grandes desconocidos de las letras, la cultura y el pensamiento político en Galicia. Tres ámbitos en los que destacó", lamenta Manuel Vieites, director de la Escola de Arte Dramático (ESAD).

Parte de su legado se plasma en Alén, una "pequeña joya", que hilvana con ironía ciencia y espiritismo. Ambientada en el Nueva York de los felices años veinte, la obra es una comedia dramática de un solo acto que protagonizan emigrantes irlandeses, alemanes y norteamericanos. Sus personajes se llaman Helen, Jex-Blake o Patrick, pero hablan gallego "como la gente de Mugardos o Valdoviño". Buscan "bolboretas", "raiolas" por las calles de Manhattan, enredados en una historia de amor imposible entre las tribulaciones de la extraña sociedad espiritista de la forman parte, y que espera el regreso de su gurú. La obra se distribuirá entre las bibliotecas, colegios, asociaciones vecinales y centros culturales de Ferrol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de noviembre de 2010