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Crónica:VALENCIA 2 - GETAFE 0 | FÚTBOL | Undécima jornada de Liga

Tino Costa tumba al Getafe

El Valencia gana a un rival inofensivo con un bombazo y una asistencia del medio, y Mestalla saluda el estreno liguero del canterano Isco

El Valencia respiró ante un Getafe inofensivo. El equipo de Emery necesitaba un partido así de cómodo para recuperar una moral muy maltrecha tras un mes de profunda caída. Ganó a partir de la pegada de Tino Costa, que marcó el primero de un bombazo y sirvió el segundo en un gran centro a David Navarro. Aunque lo más sabroso para Mestalla fue la presentación en Liga de Isco, una joya escondida por Emery hasta el pasado jueves, cuando debutó en la Copa. Y que el público recibió ayer como un regalo cuando entró en el último cuarto.

El gol 4.000 del Valencia en la Liga fue un zurdazo de Tino Costa tras una pared con Mata. El empalme se fue a la escuadra derecha de Codina. De lo poco rescatable de una primera parte sin argumentos por ambas partes: jugaron a impulsos y acabaron a trompadas, con la anuencia de un árbitro excesivamente permisivo.

VALENCIA 2 - GETAFE 0

Valencia: Moyà; Miguel, David Navarro, Ricardo Costa, Mathieu (Jordi Alba, m. 38); Joaquín, Albelda, Tino Costa, Mata (Vicente, m. 64); Aduriz (Isco, m. 73) y Soldado. No utilizados: Guaita; Maduro, Pablo, Ever.

Getafe: Codina; Pintos, Cata, Rafa, Mané; Borja; Ríos (Sardinero, 56), Casquero (Albín, m. 64), Parejo, Manu del Moral; y Colunga (Miku, m. 64). No utilizados: Ustari; Ibrahim, Mosquera, Marcano.

Goles: 1-0. M. 6. Pared entre Tino Costa y Mata que culmina el primero con un empalme con la zurda. 2-0. M. 62. David Navarro remacha el rechace de Codina tras un cabezazo previo suyo a centro de Tino Costa.

Árbitro: Clos Gómez. Amonestó a Aduriz, Mané, Jordi Alba, Albelda, Cata y Rafa.

Unos 40.000 espectadores en Mestalla.

Al Getafe le faltó malicia en ataque. Los de Emery echaron de menos a Banega

Aduriz y Soldado están atacados por la ansiedad de su escaso número de goles

A pesar del gol, Tino Costa no consiguió darle continuidad al juego del Valencia, que añora en esas tareas al juerguista Banega. Tino golpea deliciosamente el balón, sobre todo en largo, pero no dota a su equipo de estilo. Al menos hasta el momento. Fue un fútbol deshilachado el del Valencia, tan sólo aclarado cuando el balón le caía a Mata: lo limpia y da esplendor. Los interiores apenas conectaron con los delanteros, Aduriz y Soldado, atacados por la ansiedad de su escaso número de goles en la Liga.

Manu del Moral disfrutó de un enorme pasillo hasta Moyà en una diagonal desde el carril del 10. Su disparo cruzado lo desvió con el pie el meta mallorquín. Los defensas valencianistas se culparon unos a otros. La bronca se convirtió en un ovillo: Albelda a David Navarro, este a Miguel y así hasta el utilero.

Al Getafe le faltó malicia en su ataque, con Colunga demasiado desatendido a pesar de que Parejo se movió entre líneas con criterio. En la banda, dos maneras opuestas de dirigir. A la manera tranquila de Michel, manos en los bolsillos y gesto de que nada va a perturbar mi elegancia natural. Y a la manera nerviosa de Emery, un manojo de gestos imposibles de descifrar.

Mestalla saludó con entusiasmo cuando Isco salió a calentar, consciente el público de que este mediapunta malagueño de 18 años puede sacar al conjunto de Emery del sopor de las últimas jornadas. En la Copa, frente al Logroñés, firmó dos goles de bandera. Michel, mientras, probó con la entrada del joven Sardinero, tratando de darle más calor arriba a Colunga.

El drama, sin embargo, no solo estaba en ataque. Su defensa hizo agua cuando David Navarro remató dos veces seguidas ante los morros de Colina: la primera de cabeza y la segunda con la derecha. El centro combado de falta de Tino Costa, eso sí, había sido excelente. Miku y Albín fueron los últimos recursos del técnico madrileño, sin repercusión en ninguno de ellos.

Con la victoria encarrilada, Emery hizo una concesión a la grada: la entrada de Isco. El público, ahora sí, se puso a disfrutar y con él, el equipo, sacudido por el efecto vigorizante del chico, que jugó con todo el descaro del mundo, sin la pizca de fortuna para marcar también en su debú liguero. Isco, en cualquier caso, llegó ante el Logroñés en la Copa y es para quedarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de noviembre de 2010