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Reportaje:

Bassat se instala en la Nau Gaudí

La colección del publicista prefigura el Museo de Arte Contemporáneo de Mataró

Durante décadas, el publicista Lluís Bassat ha ido construyendo una colección de arte contemporáneo que en estos momentos supera las 1.500 piezas. Ahora ha encontrado una ciudad y un espacio para acogerla: la insólita Nau Gaudí, en Mataró; uno de los primeros trabajos del creador de la Sagrada Familia, que la proyectó en 1878, justo después de obtener el título de arquitecto, para la Cooperativa Obrera Mataronense como nave para el blanqueo del algodón.

El grueso de la colección Bassat -que se inició en 1968 con la compra a plazos, según asegura, de una tela de Àngel Jové- lo forman los grandes nombres de la pintura catalana de la generación de la posguerra, desde Tàpies a Guinovart, pasando por Joan Ponç, Hernández Pijoan y Ràfols Casamada, por citar los más conocidos.

Bassat, que considera que estos artistas merecen un museo donde se recoja y estudie su obra, llevaba ya un tiempo buscando un museo para sus piezas y se suma así a otros importantes coleccionistas, como Vila Casas, Sunyol y Sorigué, en la reivindicación de este periodo.

Originalmente fue Sant Andreu de Llavaneres, donde Bassat tiene su segunda vivienda, la población que le ofreció la posibilidad de construir un nuevo Museo de Arte Contemporáneo. "El cambio de alcalde supuso la cancelación del proyecto", explica, "pero el alcalde de Mataró se ofreció inmediatamente". La crisis económica, sin embargo, ha aplazado de momento la construcción. A cambio, la ciudad le ha ofrecido mientras tanto la restaurada Nau Gaudí, que por sus dimensiones solo permite exposiciones temporales.

La selección de obras que desde ayer se exhiben en este sorprendente espacio permite adivinar una colección de considerable profundidad. Más allá de un importante picasso como Mousquetaire assis, de 1967, o de un bello dibujo de Miró de 1968, soprenden las telas todavía figurativas de Guinovart, Hernández Pijoan y Ràfols Casamada, o los extraordinarios figurines que Joan Ponç diseñó en 1965 para el ballet Don Juan de la compañía de Antonio Gades.

El olfato de Bassat, sin embargo, se hace evidente en su pasión por uno de los grandes desconocidos de este periodo, Joan Brotat, un pintor que solo ahora empieza a ser descubierto y del que el publicista posee una importante cantidad de obra.

Paralelamente, la capital del Maresme ha llegado a un acuerdo con el crítico e historiador del arte Francesc Miralles para acoger su importante archivo, que consta de cerca de un millón de documentos relacionados con el arte contemporáneo en Cataluña, desde el Salón de Octubre de 1948 hasta la actualidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de noviembre de 2010