Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

El grupo que no quiso serlo

El dúo Single ofrece uno de sus contadísimos directos este sábado en Madrid

Teresa Iturrioz e Ibon Errazkin son la cara y la cruz de Single. Posiblemente, dos de los supervivientes del indie español de los años noventa que mejor han sabido reinventarse. Tras militar en los emblemáticos Aventuras de Kirlian y Le Mans, estandartes del sonido que vino a conocerse como Donosti Sound, quisieron delegar en otros. El anuncio podría haber sido algo así: "Cantante y productor buscan cantante y productor para entregarse al placer de componer en la sombra y punto".

Sin embargo, el destino les quiso a ellos mismos. "A principios de 2000 empezamos a escuchar a muchas solistas negras de hip-hop comercial estadounidense, como Missy Elliot, Ms. Jade o Tweet. El propósito era coger a una chica que cantara nuestras canciones y a alguien que las grabara. Pero pasaba el tiempo y no aparecía ni el uno ni la otra, así que nos tuvimos que poner a hacerlo nosotros".

Trazar la cartografía musical de Single resulta una tarea insondable

"Creemos que se puede hacer música digna y a la vez divertida"

La idea era ir haciendo singles (de ahí el nombre del grupo), canciones diversas que funcionaran por sí mismas más allá del contexto de un disco. Reunidas en su largo de debut formaban un atrevido caleidoscopio carente de fronteras estilísticas que se convirtió en un sorpresivo éxito de crítica. "En aquel momento, hace cinco años, lo que se llevaba en el indie de este país eran los cantautores atormentados, tipo Nacho Vegas, con frases muy largas y subordinadas como títulos de los discos. Había que estar tristes para triunfar. Y nosotros aparecimos con un álbum tirando a alegre y luminoso titulado Pío pío. Estábamos psicológicamente preparados para que no nos hicieran ni caso o nos pusieran verdes", se ríe Teresa.

"Queríamos hacer algo que no tuviera que ser trascendente. Creemos que se puede hacer música digna y divertida. Porque siempre ha habido esta cosa de que si no vas por la vida muy de autor, lo que haces no es serio. Es algo que hablamos mucho: ¿por qué los B-52's no son tan importantes como Leonard Cohen?", completa Ibon.

La oportunidad de disfrutar de ese sano espíritu lúdico al que aluden en vivo se da en muy contadas ocasiones. Una de ellas será este sábado, fecha en la que actuarán en la sala El Sol para presentar su segundo disco, titulado Monólogo interior. "Estamos haciendo la prueba de apostar por el directo, a ver qué tal. A mí me gustaría que esto pudiera ser rentable, pero soy bastante escéptica al respecto", se sincera Teresa. "Kiko Veneno comentaba hace unos días, precisamente en una entrevista en EL PAÍS, que después de tanto tiempo le costaba llegar a fin de mes. En los años noventa, cuando Le Mans era un grupo con predicamento, pasábamos de todo, ni tocábamos ni nada; y ahora que queremos hacer cosas, parece que no estamos en la coyuntura musical del momento".

No hay para tanto. Dejémoslo en que su singular propuesta podría llegar a un público más amplio pero permanece como una joya para el disfrute de unos pocos. Sobre el escenario, la cantante se deja ver con varios modelos del diseñador Carlos Díez. Dice que pasa un poco como a PJ Harvey, "que descubrió el taconazo y el lápiz de labios rojo ya avanzada su carrera".

Intentar trazar la cartografía musical de Single resulta una tarea insondable. Tras explotar sus influencias negras, les ha dado "por la cosa blanca, un poco cabaretera y teatral". Brigitte Fontaine es una de las referencias inmediatas que acuden a la mente al escuchar su segundo álbum. Ellos suman, a bote pronto, a "Ingrid Caven, la musa de Fassbinder. Y a Tiny Tim, algo así como la Tamara en los EE UU de 1969: un virtuoso del ukelele cuya extravagante figura pasearon por las teles para reírse de él. Y Biff Rose, que hacía como music hall hippy y al que versionó Bowie en el Hunky Dory". Lo dicho, insondable.

Para amplificar el impacto de las canciones han contado con la colaboración de Genís (miembro de los grupos Hidrogenesse y Astrud). Se ofreció él mismo a meter arreglos. O, en su lenguaje, a hacerles "escaparatismo". "Cuando las escuchó, nos dijo: 'Están bien, pero resultan un poco antipáticas. Son como un bolso: el bolso ya está bien, es bonito, pero ahora hay que venderlo". Y en eso andan ahora, luciendo el bolso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de noviembre de 2010