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Reportaje:

Los otros hijos de Breogán

Un grupo de coruñeses introduce el fútbol gaélico que se juega en Irlanda

Hay algo de poético en que los entusiastas que pelean por introducir el fútbol gaélico en Galicia se entrenen al pie de la Torre de Hércules. La leyenda dice que desde allí Ith, hijo de Breogán, oteó Irlanda y decidió partir a su conquista. Algo más allá de lo legendario vincula ambas tierras, no precisamente el deporte. Es ahí donde surgen los nuevos Fillos de Breogán, el nombre del equipo que germina en A Coruña, introductores de una disciplina a caballo entre el fútbol y el rugby, una pasión de consumo interno en la isla verde donde arrastra multitudes.

Fue en una de esas catarsis populares cuando Wenceslao García Zapata se dejó llevar hacia Croke Park, santuario del deporte tradicional irlandés, templo donde hasta hace tres años no se admitían deportes extranjeros como el rugby o el fútbol, ingleses ellos. De visita en Dublín con su novia el pasado verano, a Wences le llamó la atención que una multitud caminara hacia el estadio para ver una semifinal de una competición local de fútbol gaélico. "Sacamos dos entradas y entramos al campo", recuerda. Estaba lleno, 60.000 personas vibrando con deportistas aficionados en las antípodas del divismo. "Me impactó todo. Conocía el fútbol australiano de ver algún partido por televisión, dicen que es una evolución del gaélico, pero éste es menos duro, es más similar al fútbol. Hay faltas y se pitan", apunta. De vuelta a casa decidió sondear las posibilidades de formar un equipo y de poder competir. Descubrió que en España hay una competición, una liga que se juega por un sistema de torneos. "Hice una convocatoria entre conocidos, con carteles y vía facebook y conseguimos montar una primera reunión de gente interesada. Fue el 8 de septiembre. Éramos 17".

El fútbol gaélico se juega con los pies y las manos y sin acciones violentas

El equipo herculino se prepara para disputar la Liga Ibérica

Ahora los Fillos de Breogán manejan un censo de 30 personas interesadas en jugar en el equipo. Y ya tienen una fecha para empezar a competir: en febrero de 2011 comienza una nueva temporada de la Liga Ibérica, un eufemismo porque sólo compiten equipos radicados en territorio español. Madrid, Barcelona, Pamplona, Sevilla, Marbella y Valencia ya confirmaron que jugarán. "Nosotros nos preparamos para hacerlo y es posible que dos equipos catalanes, de Valls y Girona, también lo hagan", matiza García Zapata. Casi todos los rivales cuentan en sus filas con mayoría de jugadores irlandeses. Los Fillos de Breogán son de la tierra. "Sólo hay tres nativos de allá y de ellos dos ejercen como técnicos. Todo el mundo que vino a probar ha repetido. Es algo que me sorprendió mucho", revela el emprendedor herculino, que entiende que la clave radica en que se trata de un deporte dinámico y accesible. "Exige unas destrezas básicas que no imponen demasiado", matiza.

El fútbol gaélico se juega con una pelota redonda similar a la de voleibol. Se puede golpear con el pie o con la mano, normalmente para los pases en corto. "No se puede arrastrar ni empujar con la mano, pero sí jugarla con un impacto, un puñetazo. Y se puede recuperar en los pases o de un golpe al esférico, nunca en las manos o los brazos. Con la práctica percibes que es más manejable la pelota con las manos, pero nuestra cultura es futbolística y tendemos a bajarla a los pies", describe Wences, que apunta además que hay dos tipos de anotaciones, el gol a palos, que vale un punto, y el que se consigue en la portería, que vale por tres.

Son hábitos que requieren práctica y apoyos. En tiempo de crisis Fillos de Breogán ha encontrado cinco pequeños patrocinadores. Con todo, asumen que competir les costará dinero. Quieren mejorar, crecer de la mano de gente como Declan Matthews, uno de los entrenadores que les muestra los secretos de la modalidad, propietario de un bar irlandés donde en tiempos se ubicaba el Cine Coruña. Allí paran los sucesores de Ith, que luchan sobre el césped, ante una pinta o una funcionaria de la Xunta como la que les acaba de denegar su inscripción en el registro de entidades deportivas. "Nos dijo que practicamos una modalidad que no reconocen y por eso no podemos funcionar con un CIF, no podemos emitir ni pagar facturas, ni optar a las facilidades que pueda haber para acceder a campos de entrenamiento, los alquilamos como cualquier grupo de amigos. Estamos en un limbo y con la sensación de que si llegas con una iniciativa novedosa no encuentras más que problemas", lamenta García Zapata.

Ni así les paran, porque crecen y reclutan deportistas que llegan del rugby, el fútbol, el voleibol o la natación. Cuentan incluso con un subcampeón gallego de esgrima. Luchan por un deporte, pero sobre todo una filosofía, y reciben gustosos nuevas incorporaciones, gente con ganas de probar o irlandeses con morriña que pueden informarse en www.fillos.tk. "Lo ideal -aseguran- es que no sólo suscitemos interés en jugar en nuestro equipo sino que se puedan formar otros grupos por toda Galicia para poder competir sin tener que hacer grandes desplazamientos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de noviembre de 2010