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La evolución del mercado laboral

La tasa de paro cae por primera vez desde el inicio de la crisis y queda en el 19,79%

La mejora se debe a la creación de empleo público, al estancamiento de la población activa y a la estacionalidad - La temporalidad sube pese a la reforma laboral

Tras arrasar con casi dos millones de puestos de trabajo, la crisis que comenzó hace tres años y que ha dejado el mercado laboral español a la cola de la mayoría de países del mundo comienza a dar síntomas de una ligera recuperación. La Encuesta de Población Activa (EPA) -que ofrece la radiografía más fiable del mercado laboral- arroja en el tercer trimestre la primera caída en la tasa de paro desde mediados de 2007. Entonces estaba en el 7,95%. Ahora, en el 19,79%.

El Gobierno prefiere no pillarse los dedos con pronósticos optimistas. El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, no se atrevió ayer a asegurar que el porcentaje de parados fuera a mantenerse por debajo del 20%. Pero sí dijo que confía en que la creación de empleo continúe. "Son noticias positivas, pero no hay que olvidar que este año y el siguiente seguiremos en el entorno del 20%, medio punto arriba, medio punto abajo. Los últimos trimestres suelen ser malos", replica el catedrático de la Universidad de Valencia Javier Andrés.

Mientras el sector público crea 90.300 puestos, el privado destruye 20.400

El Gobierno no descarta que la tasa vuelva a superar el 20% próximamente

El dato clave para la actual mejora es la población activa. Porque el estancamiento del número de personas en edad y con voluntad de trabajar es lo que ha permitido reducir la tasa de paro. La economía española ya logró crear empleo durante el segundo trimestre, pero al aumentar también la población activa, el desempleo volvió a subir entonces hasta el 20,09%.

En esta ocasión, a la creación de 69.900 empleos se ha unido el estancamiento de la población activa en 23,1 millones. El resultado es que a finales de septiembre España contaba con 70.800 personas menos que se levantan cada mañana a la búsqueda de una ocupación remunerada. Además, desciende el número de familias que tienen a todos sus miembros en paro. Los expertos consultados coincidieron en que estos datos son bastante mejores de lo que esperaban.

Hay, no obstante, algunos datos preocupantes. Llama la atención que en tiempos de fuertes restricciones al empleo público haya sido este segmento el que haya salvado la EPA. Porque mientras el sector público creó 90.300 puestos, principalmente en comunidades y Ayuntamientos, el privado destruyó 20.400. Los expertos consultados apuntan a que este repunte se debe a los contratos de sustitución de funcionarios en vacaciones, a actividades públicas veraniegas o a contratos eventuales en la educación, típicos de septiembre.

Por sectores, hay que atribuir el mérito al sector servicios (donde se encuadra el grueso del empleo público), que aportó entre julio y septiembre 144.000 nuevos asalariados. Agricultura, construcción e industria, en cambio, destruyeron empleos. Aquí llega otro de los grandes peros a las cifras publicadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística. Porque la mejora coyuntural se debe en gran medida a los puestos de trabajo creados al calor del verano, que desaparecen con el cambio de estación. Abunda en esta idea el hecho de que las franjas de edad más beneficiadas fueran los jóvenes y los mayores de 45. Son precisamente estos colectivos, generalmente con una situación más precaria, los más proclives a aceptar puestos veraniegos en hostelería y otro tipo de servicios.

Francisco Aranda, presidente de Agett, la asociación de empresas de trabajo temporal, destaca "el fuerte carácter coyuntural" de estos datos. "El empleo que se crea es asalariado y temporal. Con una fuerte reducción del indefinido y en la industria y la construcción", añade. Este es el tercer gran problema: que la tasa de temporalidad sube -como consecuencia del aumento de 127.800 asalariados con contrato temporal y la reducción de 34.900 indefinidos-. Y esto ocurre precisamente en el trimestre en el que entró en vigor la reforma laboral que en teoría serviría para luchar contra la temporalidad.

Hay varias explicaciones a esta paradoja. Campa considera que es demasiado pronto para evaluar los efectos del nuevo texto legal. Aranda, sin embargo, dice que el aumento de la temporalidad al 25,56% pone de manifiesto la "escasa efectividad de la reforma". En un punto intermedio se sitúa el catedrático Javier Andrés: "Es cierto que tiene efectos solo en el medio plazo. Pero también lo es que la reforma laboral ha sido tímida porque no ha incentivado con fuerza el empleo indefinido".

Los sindicatos también se agarran a la EPA del tercer trimestre para criticar la reforma contra la que convocaron una huelga general. "Se están cumpliendo los peores presagios. Todo el empleo creado es temporal y se destruye el estable e indefinido", opina el secretario de Acción Sindical de UGT, Toni Ferrer. "La desregulación de los derechos laborales, los recortes salariales y sociales no funcionan para salir de la recesión", añade CC OO. La responsable de Organización del PP, Ana Mato, considera que, pese a la caída del paro, se está demostrando que "España no remonta".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de octubre de 2010