Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

"Hay que tocar ocho horas"

El valenciano Cristóbal Soler, director del Teatro de la Zarzuela, cuestiona el sistema valenciano de especialización instrumental

"Tenemos el mejor profesorado pero se va a otros centros. Y los alumnos también se van porque tienen mejor oferta para elegir". Cristóbal Soler, director e impulsor de la Orquestra Filharmònica de la Universitat de València durante 15 años y a partir de ahora director musical del Teatro de la Zarzuela, en Madrid, se muestra muy crítico con el panorama valenciano de la especialización, la etapa musical en la que se forman los grandes instrumentistas. Por eso cuestiona un sistema "en el que las asignaturas teóricas priman a las prácticas; y esto es un error". Y lo explica: "La especialidad en instrumentos es muy similar al deportista de élite, en la que tiene que entrenar el instrumento, tiene que ensayar ocho horas. El sistema no lo está dando".

"Hacemos lo más difícil, seducirles con la música"

"Luego se nos van, sobre todo los instrumentos de cuerda"

Soler, de 42 años, valenciano de Alcàsser formado en dirección de orquesta con José María Cervera Collado, explica que el éxito de la orquesta universitaria, institución por la que han pasado casi un millar de músicos "a pesar de que no obtenían ningún título", estriba en que cuentan con buenos profesores.

Soler explica que hay mucho talento en Valencia. "Hacemos lo más difícil, que es embaucar a esos niños, seducirles con la música, con las bandas, con las sociedades, que hacen una labor maravillosa". ¿Y luego? "Casi todos se nos van. Sobre todo los instrumentos de cuerda".

¿Y adónde se va ese joven con talento? "Cuando termina su grado medio se va a Londres, se va a Musikene de San Sebastián, se va al Esmuc de Barcelona, se va al Superior de Mallorca o se va a Madrid al Reina Sofía. Es evidente que el sistema educativo, sobre todo para instrumentos de cuerda, está fallando".

Soler explica que en otras ciudades se funciona con fundaciones, que permiten la libre contratación, "seleccionar el mejor profesorado que haya en Europa". Y cuenta que muchos de esos profesores son valencianos. Y, lo que es peor, que también lo son los alumnos. Como ocurre con el fagot del conservatorio de Zaragoza. O el trombón solista del Palau de les Arts, valenciano, que es "maravilloso", y es profesor en el Musikene: "Me dice 'qué pena que tenga que coger un avión todas las semanas y que los cinco alumnos, que son los cinco valencianos, tengan que pagar con 18 añitos un alquiler en San Sebastián".

Esa es para él, la cuestión. "Enseña aquel que tiene la experiencia. Si vas a preparar a un violinista en el conservatorio superior para que toque en las mejores orquestas, creo que es importante que ese profesor toque en las mejores orquestas". Y asegura que Valencia, con dos grandes orquestas, tiene a los mejores músicos.

En cuanto a su nueva andadura, Soler la afronta consciente de que será "el embajador" de la zarzuela. "Una de mis finalidades es velar por la defensa y la difusión del género lírico español. Tenemos que hacer nuevas producciones, recuperar títulos...". Aunque no olvida sus raíces: "También tengo proyectos de futuro para la Orquestra de la Universitat". Y además de querer impulsar coproducciones con el Palau de les Arts para promover zarzuelas en la sala Martín i Soler, asegura que le gustaría crear un taller de zarzuela en Valencia, "donde hay unas voces maravillosas", aprovechando el gran patrimonio de compositores. Y recuerda al maestro Chapí, a Serrano, a Lleó, a Penella...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de octubre de 2010