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La mayor crisis del Gobierno de Zapatero

Dos ministras bajan de rango y dejan más hombres que mujeres en el Consejo

Aído y Corredor serán secretarias de Estado; Espinosa deja Medio Ambiente

Bibiana Aído entraba como ministra de Igualdad en el plató de Telecinco ayer a las 8.20, pero a su salida ya no lo era porque, tras ser entrevistada por Hilario Pino, encontró en su móvil las llamadas perdidas de Presidencia que le traían un cambio inédito en la vida política española: su degradación a secretaria de Estado.

Aído corrió la misma suerte que Beatriz Corredor, la titular de Vivienda. Ambas seguirán con sus actuales responsabilidades bajo la tutela de otros departamentos (Sanidad y Fomento, respectivamente). Zapatero ha sido sensible a la petición del Congreso de recortar ministerios sin prescindir de las ministras pero bajándolas en el escalafón.

El asunto tiene un doble simbolismo: no solo desaparece un ministerio bandera del feminismo; también acaba la paridad total en el Gobierno. El nuevo Ejecutivo cumple técnicamente con los criterios de la Ley de Paridad: el reparto entre sexos no supera la relación 60% a 40%. Un listón más bajo que el que se fijaba hasta ahora Zapatero, que ha tenido en su equipo a tantas mujeres como varones (sin contarle a él), que incluso reunía mayoría femenina desde 2008 y que, en adelante, tendrá a siete ministras entre nueve ministros.

Aído y Corredor fueron apuestas personales del presidente, criticadas ferozmente por su inexperiencia previa, pero a quienes Zapatero respaldó una y otra vez. Vivienda e Igualdad eran los dos ministerios más señalados como superfluos por el PP, que se cansó de exigir su desaparición. El margen de actuación de ambos era estrecho: las competencias sobre vivienda pertenecen a las autonomías e Igualdad se planteó como departamento "transversal", más coordinador que gestor.

A veces a su pesar, Aído se convirtió en símbolo. Con polémicas desde el primer día, fue jaleada por la izquierda, primero ridiculizada y después satanizada por los conservadores, por su gestión de la ley del aborto. Corredor, de perfil más técnico, no estuvo tan expuesta a los focos (al menos no tanto como su antecesora María Antonia Trujillo).

A diferencia de Aído, Elena Espinosa no logró ser bandera verde como ministra de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. Procedente de Agricultura, su poca sintonía con el mundo del ecologismo y su perfil bajo en asuntos como la cumbre sobre el clima en Copenhague no han ayudado a su futuro político. El de Aído sigue por escribir: sus partidarios lamentan ya su salida del Consejo de Ministros, pero a sus enemigos eso no les desanimará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de octubre de 2010