Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Cambio de guardia en Pekín

El Partido Comunista chino revela al sucesor del presidente Hu Jintao

El vicepresidente Xi Jinping es nombrado 'número dos' de la Comisión Militar

Xi Jinping, actual vicepresidente chino, ha sido nombrado vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC)-el máximo órgano del poder militar en el país-, lo que traza con línea recta el camino para su nombramiento como secretario general del Partido Comunista Chino (PCCh) en el XVIII Congreso del PCCh, que tendrá lugar a finales de 2012, y presidente del país, en marzo del año siguiente.

La vía está libre, y, salvo imprevistos, Xi será la cabeza de la quinta generación de líderes chinos, tras las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao. A su lado estará, si se cumple también el guión previsto, Li Keqiang, viceprimer ministro, que debería suceder al ahora primer ministro, Wen Jiabao.

El nombramiento de Xi Jinping, de 57 años, se produce en un momento en que se han intensificado las peticiones en algunos círculos de intelectuales y de antiguos altos cargos del PCCh a favor de la democratización en el país y la mejora de las libertades. Un contexto que marcará el mandato de los próximos líderes.

La designación de Xi Jinping como vicepresidente de la CMC, que lidera Hu Jintao y controla un Ejército integrado por dos millones de soldados, ha tenido lugar durante la reunión anual que desde el viernes pasado y hasta ayer celebraron en Pekín los alrededor de 300 miembros del Comité Central del partido.

El cónclave discutió en alto secreto el próximo plan de desarrollo quinquenal (2011-2015), que, según fue acordado, dará prioridad al crecimiento basado en el consumo interno. Pekín quiere mantener "un crecimiento económico estable y relativamente rápido" durante los próximos cinco años, según las conclusiones de la reunión hechas públicas por la prensa oficial.

Para lograrlo, pretende llevar a cabo "un gran avance en la restructuración económica", lo que significa impulsar el consumo doméstico -que en China aporta menos del 40% al PIB (producto interior bruto), frente al 70% en Estados Unidos-, con objeto de disminuir la dependencia de las exportaciones y la inversión. Los próximos cinco años serán "una etapa crítica para la construcción en China de una sociedad moderadamente próspera", señaló la agencia Xinhua.

Las desigualdades sociales se han intensificado, a pesar del fuerte desarrollo que ha experimentado el país en su conjunto y los esfuerzos del Gobierno para reducirlas. El desequilibrio ha alcanzado tal punto que las autoridades reconocen que se ha convertido en un factor de potencial inestabilidad social, y, por tanto, en un riesgo para la continuidad del PCCh.

Pekín argumenta que para que el modelo económico bascule hacia uno basado en el consumo doméstico, cientos de millones de trabajadores y habitantes de las zonas rurales -donde vive el 56% de la población- deben comprar más. Para ello, "China incrementará aún más los ingresos de la gente, potenciará la construcción social y profundizará el proceso de apertura y reforma", señala el comunicado emitido como conclusión del pleno del comité. El objetivo es lograr lo que Hu ha definido como "crecimiento inclusivo"; es decir, reducción de las desigualdades y promoción de un desarrollo más respetuoso con el medioambiente.

El Comité Central se ha comprometido a distribuir la riqueza de forma más equilibrada y mejorar el deficiente sistema sanitario y de seguridad social para que la población pueda consumir más. El plan quinquenal será aprobado oficialmente durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional, en marzo próximo.

Por el lado político, poco ha salido de la reunión. Los líderes chinos dijeron que harán esfuerzos "vigorosos, pero firmes" para promover la reforma política; pero la falta de detalles parece mostrar el poco apetito por los cambios, que Pekín teme que puedan suponer un frenazo para el progreso del país.

China prevé que en el acumulado de los próximos cinco años el PIB crezca alrededor del 50%, hasta alcanzar los 5,35 billones de euros. Así, la ya segunda economía del mundo dejará muy atrás a la japonesa, y se acercará un poco más a la estadounidense.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 19 de octubre de 2010