Reportaje:

Diez años con el juzgado empantanado

Un juez de la Audiencia sustituía a sus compañeros mientras acumulaba en su tribunal 500 casos pendientes - Fue sancionado cinco veces por el atasco

En el Juzgado 4 de lo Contencioso de la Audiencia Nacional ocurría lo que nunca debe pasar en un órgano jurisdiccional. Su titular, Manuel Arce, era manifiestamente incapaz de sacar adelante el trabajo y llegó a acumular más de 500 asuntos sin dictar sentencia. Por eso, al juez se le abrieron hasta siete expedientes, uno de los cuales terminó en tres meses de suspensión de funciones. Con semejante atasco, Arce sustituía a otros compañeros sin ser reemplazado en su juzgado. Tampoco lo fue al sufrir una enfermedad grave, aunque la baja se prolongó cuatro meses.

Lo que más sorprende es que de todas estas ausencias y retrasos se tuvo noticia hace casi 10 años y tras la inspección que se hizo en septiembre, el Consejo del Poder Judicial no sustituyó ni dio apoyo al magistrado.

Algunos magistrados de lo contencioso dan fecha para 2013 o 2014

La situación se había ido deteriorando año tras año. La primera noticia de que algo iba mal se produjo en 2001. El Consejo impuso a Arce una multa de 180 euros por faltar el respeto a un abogado. Algo más de un año después, en noviembre de 2002, fue la propia Audiencia la que le expedientó por un retraso leve, pero injustificado. El Consejo del Poder Judicial dejó la sanción en una advertencia.

No surtió efecto. En marzo de 2004 se le imputaron otras dos infracciones, esta vez muy graves. La primera por falta de asistencia a su trabajo y la segunda, por abuso de autoridad hacia sus funcionarios, a los que llamaba "gordo" o "feo". La multa de 8.000 euros que le impusieron se la levantó después el Supremo porque el expediente duró demasiado.

Desde entonces, el Consejo le atribuye sucesivamente otras cuatro faltas muy graves de "desatención", que evidencian el desgobierno de su juzgado, aunque en ningún momento se impide a Arce que lo siga dirigiendo. La primera le acarreó una sanción de 2.000 euros. La segunda, una suspensión de tres meses por tener 160 casos pendientes y 137 juicios sin resolver. Del penúltimo expediente por desatención, en 2009, Arce se salvó porque se iniciaron los trámites para su jubilación por incapacidad, debido a una enfermedad. Durante los tres meses de suspensión y los cuatro que estuvo enfermo, tampoco fue sustituido. En la última investigación que se le ha abierto, se ha decretado su suspensión provisional.

Suspensión que se adoptó en contra del criterio de la Audiencia, que pretendía que el Consejo le expedientara, pero le dejara en su puesto con un juez de refuerzo hasta enero. No es que se pensara que el juez debía permanecer en su cargo, sino que se quería evitar la repetición de los 238 juicios que ahora deberán volver a celebrarse, con los consiguientes gastos de abogados y desplazamientos de las partes desde cualquier lugar de España.

Pero además, en todo este tiempo Arce no dejó de hacer sustituciones. Una de ellas, realizada en 2000 en el Juzgado Central de lo Penal, terminó con una queja de su titular que, a su regreso, se encontró con que Arce no había dictado ninguna sentencia en los juicios que había celebrado. Arce las tuvo que hacer en los seis meses siguientes, lo que le ahorró una nueva sanción disciplinaria. Después sustituyó, siempre por un plazo de un mes, a los jueces centrales de lo contencioso 9, 1 y 5, a este último en dos ocasiones.

Fuentes de la Audiencia aseguran que la situación de otros dos juzgados centrales de lo contencioso es casi tan grave como en el de Arce. En otros seis, el estudio de los asuntos (los señalamientos) se está fijando para 2013 y 2014. Así que decenas de casos han entrado en la Audiencia con al menos tres años de retraso. Y nada más presentarse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de octubre de 2010.

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