Reportaje:

Cambie su casa en diez días

Una exposición ofrece sobre plano transformar las viviendas sociales

No es ciencia-ficción y nadie se ha vuelto loco. La propuesta: cualquiera a partir de hoy puede coger los planos de su casa, acercarse al Círculo de Bellas Artes (los martes de 18.00 a 20.00) y sobre la marcha, con un programa informático, transformar su vivienda con parámetros de excelencia. ¿Más metros? Quizá logre hasta duplicarlos. ¿Más ventanas? Sin duda. También puede aumentar la protección ante el frío y ante el calor. Todo es (casi) posible. Y no hay que asustarse. El programa ¡¡Ensanche!!, a medio camino entre la reflexión teórica y el posibilismo, se basa en años de estudio y experiencia y llega del mundo académico, del equipo del arquitecto y profesor de Proyectos de la Politécnica de Madrid, Ángel Borrego, y es objeto de una exposición en el Círculo de Bellas Artes hasta el 3 de noviembre.

Conviene aclarar algo. Cualquier ciudadano puede aprovecharse de esta iniciativa, pero para que la nueva casa que le proyecten no se quede solo en el cajón de los sueños y pueda hacerse realidad hay un destinatario ideal, según Borrego: las comunidades de vecinos de las viviendas sociales. "Suman más fuerza a la hora de negociar con las Administraciones para poder cambiar normativas muy rígidas y tienen más capacidad de tomar decisiones". Se dirige sobre todo a los bloques de viviendas sociales que se levantaron entre los años cincuenta y sesenta. En Madrid, entre la M-30 y M-40, en Moratalaz, San Blas, o en cualquiera de las ciudades dormitorio del sur industrial, Móstoles, Fuenlabrada, Alcorcón, Getafe...

Casas deudoras del movimiento moderno de los años veinte que responden a un modelo típico. Bloques de cuatro a seis pisos, sin ascensor, estrechos, de 40 a 60 metros cuadrados repartidos en cuatro dormitorios y que, según explica Borrego, son una ruina energética porque están mal aislados, y Kioto "tarde o temprano nos obligará a adaptarnos".

El cambio (¿o milagro?) es posible en menos de dos semanas, asegura el profesor: "Coges un bloque y al lado construyes el esqueleto de otro de acero u hormigón y cuando estén listas las instalaciones interiores, 10 operarios durante 10 días se ocupan de unir ambas superficies, la nueva y la vieja, a la cual se le tira la fachada y se rehabilita el interior". Resultado: más espacio privado y público porque también se trata de ganar terreno para el disfrute vecinal. El precio es de 30.000 a 40.000 euros por vivienda. "El mayor coste de la vivienda viene del suelo y aquí no lo pagas porque es de tu barrio, se trata de llegar a un acuerdo con las Administraciones para mejorar el barrio y las casas". ¿Magia? "No, todo es cuestión de organizarse porque responde a propuestas muy razonadas y factibles".

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