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Reportaje:MUNDIAL DE F-1 | Gran Premio de Japón

"Estaba muy preocupado"

Alonso, que vuelve a tener problemas con la centralita de su coche, perdió todos los datos en la vuelta de formación, decidió la posición de embrague sin referencias y salió a ciegas

No debe de resultar demasiado alentador disponer de un bólido potencialmente inferior al de dos de tus rivales directos, arrancar por detrás de ellos y, además, tener que hacerlo a ciegas. Pues eso es lo que le ocurrió a Fernando Alonso en Suzuka. Media hora antes del inicio de la carrera, el español salió del garaje de la Scuderia, completó tres vueltas a la pista y pasó dos veces por el carril de los talleres antes de aparcar en la cuarta plaza de la parrilla. En esos giros calibró los embragues (todos los coches llevan dos) y realizó un par de simulacros de salida. En esas que la centralita de su F10 se vino abajo, los datos introducidos anteriormente se volatilizaron y los técnicos tuvieron que introducirlos a ojo, y a todo correr.

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"Antes de la salida estaba muy preocupado. Bueno, más que preocupado, estaba convencido de que iba a salir mal porque tuve un problema en la vuelta de formación, perdimos todos los datos de la centralita y tuvimos que decidir la posición de embrague sin tener ninguna referencia", descubrió Alonso en el corralito. Bien hará el equipo de Maranello en revisar los componentes electrónicos que incorpora en sus monoplazas porque hace dos semanas, durante la sesión de clasificación del Gran Premio de Singapur, el ordenador del Ferrari de Alonso también sufrió un apagón que le obligó a regresar al garaje para reiniciar el sistema.

Efectivamente, las predicciones del español se cumplieron y Button le superó nada más apagarse los semáforos, aunque pocos metros más allá pudo recuperar la cuarta posición, colocándose por el interior en la primera curva y ofreciéndole el exterior al británico, que tuvo que recorrer más metros de asfalto. Con el coche de seguridad en la pista, el abandono de Kubica en la tercera vuelta volvió a acercar al de Ferrari al tercer cajón del podio, la plaza que se había marcado como objetivo.

"Sabíamos que los Red Bull iban a ir muy rápido aquí. Han completado un fin de semana perfecto, terminando primero y segundo en todas las sesiones de entrenamientos, en la cronometrada y en la carrera", resumió el de Oviedo, que reconoció estar satisfecho con el resultado obtenido, convencido de que en la pista japonesa tratar de dar caza a los dos primeros era poco menos que una utopía: "En un gran premio así, con tantas dificultades, en el que el coche tampoco ha ido excepcionalmente bien, perder solo tres puntos respecto a Webber es para estar muy contentos".

Alonso es un especialista en meter presión a sus rivales. Lo hace siempre que puede, dentro de la pista, a bordo de su coche, pero también fuera de ella, delante de los micrófonos. "Red Bull es favorito en todos los circuitos, tanto en los que ya hemos visitado como en los tres que faltan. Pero en 16 carreras solo han conseguido tres dobletes y no creo que puedan hacer otros tres. Lo de hoy ha sido algo excepcional. Sigo pensando que Webber quedará fuera del podio en alguna carrera", ahondó el bicampeón del mundo, que remachó: "Sabemos que en condiciones normales tienen siempre las de ganar, pero las condiciones normales no se dan normalmente en la F-1". "Lo más importante es que la diferencia de puntos sigue aumentando a mi favor. Tengo que seguir así. Quedan tres carreras, debo volver a ganar y sé que puedo hacerlo", convino Webber, que, para seguir alimentando las voces que aseguran que está a disgusto con el trato que recibe en Red Bull, fue el único que, cuando su equipo posó para la foto de la victoria, ya se había ido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 11 de octubre de 2010