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Los diocesanos críticos de Vizcaya resucitan sus demandas a Iceta

600 fieles muestran por escrito su temor a un cambio de línea pastoral

Siguen corriendo tiempos revueltos en la Iglesia vasca. Más de 600 diocesanos de Vizcaya marcaron ayer de nuevo distancias con el obispo de Bilbao, Mario Iceta, ante el temor de que bajo su mandato se produzca un cambio en la línea pastoral. El desmarque se produce a apenas 10 días de la consagración episcopal del prelado, al que Roma confirmó en agosto como sustituto de Ricardo Blázquez, momento en que los críticos decidieron acallar en parte sus protestas. Este sector diocesano sí había manifestado previamente su malestar por su exclusión de la elección de un prelado del que cuestionan su predisposición a tener en cuenta a la comunidad.

Los 600 fieles han suscrito una carta dirigida al propio Iceta en la que le advierten de que no podrá contar con su apoyo ni con su "silencio" si no se atiene al principio de "corresponsabilidad" entre los distintos niveles de la Iglesia local. Entre otras demandas, los críticos exigen al prelado "transparencia" en las consultas para nombrar a sus vicarios, así como una composición representativa en el Consejo Pastoral Diocesano y el Consejo de Presbiterio. También reclaman al obispo que asuma el poder decisorio de estos órganos y que, "salvo causa grave", aplique sus resoluciones.

750 laicos y religiosos muestran a Munilla su malestar por el "exilio" de Arregi

El grupo de feligreses descontentos, quienes ya en julio se concentraron en Bilbao para criticar la "censura" de la Iglesia católica, demanda también en su misiva al prelado que dé continuidad a los planes diocesanos de evangelización que "se han ido poniendo en marcha" y que no imponga un "cambio de rumbo radical", que "según algunos análisis ya se ha ido dando". Consideran los fieles que no sería la mejor forma de abordar un patente déficit de comunión que requiere "voluntad de resolución y diálogo" para no convertirse en un problema de "carácter crónico definitivo".

Integrado por laicos, religiosos y sacerdotes de todo el territorio, el sector crítico aglutina a una parte importante de la Iglesia vizcaína. En su escrito a Iceta se decantan por una institución eclesial "al servicio de la humanidad, lejos de toda pretensión restauracionista" y partidaria de avanzar "en el tercer milenio" bajo la presidencia de un obispo "que no tenga miedo, que respete y cuente con su diócesis" para que la Iglesia siga siendo "sacramento de salvación".

Vizcaya no es el único territorio en el que se han movilizado las bases diocesanas. Casi 750 personas de toda España, laicos y religiosos, han recurrido también a una carta para mostrar al obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, su malestar por lo ocurrido con el franciscano Joxe Arregi, quien recientemente ha anunciado su decisión de colgar los hábitos por sus serias discrepancias con el prelado donostiarra.

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En un tono más contundente que el de la misiva vizcaína, estos 750 firmantes, quienes se presentan como un grupo de personas "amantes de la Iglesia de Jesús", acusan al obispo del "exilio" de Arregi y se preguntan "cómo puede una persona llamada a ser presencia del Padre expulsar a un hijo".

En este sentido, le recuerdan que "la humildad es necesaria", porque en ella radica "la verdad". La polémica en torno a Arregi data de hace un mes, aunque sus causas se remontan hasta la propia elección de Munilla. El prelado lamentó públicamente hace dos semanas el "espectáculo" de "falta de unidad" que ha dado su diócesis.

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