Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La 'cumbre de Oslo' alerta de que el paro genera tensión social

La OIT y el FMI piden incorporar el desempleo a los debates del G-20

Grecia, Francia, China, Reino Unido y, en un par de semanas, España. Las crisis son dolorosas; los trabajadores empiezan a descubrir que los planes de austeridad para combatirlas también lo son, y las huelgas comienzan a verse aquí y allá. Porque la crisis amaina, pero el desempleo no deja de subir y de seguir así acabará provocando malestar social.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) aseguraron ayer en la cumbre del empleo, en Oslo, que el paro "debe incorporarse en las discusiones al más alto nivel, en el G-20 y en todos los foros donde se discutan las políticas macroeconómicas globales", explicó el director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn. "Hay que poner sobre la mesa objetivos de reducción del desempleo y herramientas distintas para luchar contra él, porque la crisis económica va remitiendo, pero la crisis de empleo va a más", añadió Juan Somavía, director general de la OIT.

La cita de Oslo reunió a líderes políticos como el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y el primer ministro griego, Yorgos Papandreu, además de la plana mayor del Gobierno noruego, junto a economistas y sindicalistas de todo el mundo para discutir acerca de la tercera oleada de la crisis: la del paro, que ha sucedido al huracán financiero y a la crisis económica. La ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, reclamó al FMI que incorpore a sus análisis y a las metas de política económica "los datos relativos al mercado laboral".

El paro será el mayor problema económico de los próximos años, una vez que la recesión, esta vez sí, está encauzada y que la mayoría de los países crecen ya; algunos tímidamente -los avanzados- y otros a toda velocidad: China, India y Brasil están disfrutando de una poscrisis muy provechosa, con crecimientos en torno al 10% del PIB e incluso indicios de amenazantes burbujas en sus economías. El comisario europeo de Empleo, László Andor, afirmó que 2008 fue el año de la crisis financiera, 2009 el de la crisis económica e industrial y 2010 es el año de la crisis de empleo. "Si nada cambia demasiado, 2011 será el de las crisis sociales: la austeridad fiscal combinada con el elevado desempleo puede provocar serios problemas", advirtió.

El presidente Zapatero aplaudió la idea de que el FMI y la OIT aborden nuevos cauces para solucionar el desempleo. "La crisis ha demostrado que debe haber una respuesta de cooperación internacional y que después cada área económica, por ejemplo la UE, debe constituir un Gobierno económico para que las políticas surtan efecto. Y que hay que abordar sus efectos sobre empleo con políticas sociales porque de lo contrario habrá inestabilidad".

Tanto Strauss-Kahn como Lagarde, Somavía y Zapatero dieron la bienvenida al acuerdo para endurecer la regulación bancaria y los requisitos de capital al sector financiero. "La crisis llegó por el flanco financiero tras años de desregulación, y el mundo poscrisis no debe ser igual; sería imperdonable que cayéramos otra vez en los mismos errores", dijo Somavía. "La nueva regulación era una necesidad y va en la buena dirección. Y por los plazos que da a la banca, tendrá un efecto negativo muy reducido sobre la recuperación", indicó Strauss-Kahn.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de septiembre de 2010