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COLUMNA

'Déjà-vu'

Regreso de las vacaciones con la extraña sensación de haber vivido antes todo esto.Este 2010 ha alcanzado temperaturas inusitadas más allá de los termómetros, porque lejos de sestear, como otros años, entre fotos de famosas en top less y playas abarrotadas, la actualidad ha marcado el verano con grandes acontecimientos, noticias que han nacido, sin embargo, conocidas, gastadas, viejas ya.

El Ejército norteamericano se retira de Irak. No ha ganado la guerra que empezó, pero ha destrozado un país, ha acabado con el único estado laico del mundo árabe, ha destruido cualquier esperanza de progreso y ha sembrado una sangrienta guerra civil, gracias a una compleja red de mentiras sobre armas de destrucción masiva. Francia ha expulsado a los gitanos de su territorio, en una versión actualizada de los viejos pogromos, que da la espalda a toda la normativa internacional al respecto. Y en España, el PSOE da espectáculo en Madrid mientras Zapatero y Rajoy se arrastran en pos del poder como dos moribundos que apenas cifran su supervivencia en la agonía de su contrincante. Lo que ellos son incapaces de crear, lo hace, y con saña, la ministra Salgado, empeñada en erigirse en protagonista estelar de aquel viejo chiste, "al suelo, que vienen los nuestros...". Lo de Camps, es un amargo chiste en sí mismo. Lo del Sáhara, una amargura sin fin.

¿Algo de esto es nuevo? No. Aunque parezca mentira, todo ha pasado antes. Pero Irak no es Vietnam, los gitanos rumanos no son los judíos de hace un siglo, el duelo entre Trini y Tomás no se parece tanto al tamayazo, Salgado no es Boyer y ni siquiera Camps es ya el mismo Camps de hace unos meses. Este verano ha arrojado muchas noticias y una sola novedad: la indiferencia. Da miedo pensar en lo que tendrá que pasar para que recuperemos la capacidad de protestar, y de solidarizarnos con nuestros semejantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de septiembre de 2010