Reportaje:Diseño

Sillas que la lluvia oculta

Tokujin Yoshioka lleva a su máxima expresión la sinergia entre arte y moda

En la plaza de la Ópera de París, rodeado de arquitectura imperial, un coqueto local atesora 30.000 pétalos de tela roja. No es una floristería, ni una galería de arte. Entre los pétalos hay zapatos, decenas de ellos. Lógico: se trata de la tienda que la firma española Camper abrió ayer, en la capital francesa.

El jardín, lejos de un adorno perecedero para la inauguración, conforma el interiorismo del espacio. Es la última obra del japonés Tokujin Yoshioka (Saga, 1967), uno de los diseñadores más emocionantes del panorama actual y ejemplo perfecto de la sinergia cada vez más sólida entre el mundo del arte y la moda. Elegido creador del año en 2007 por la feria Miami Design, ha colaborado con marcas como Cartier, Hermès o Swarovski.

"Hay que sentir mis obras con los cinco sentidos", dice el artista japonés

Yoshioka comenzó su carrera junto al modista Issey Miyake, para el que trabajó durante más de dos décadas, pero se hizo famoso por crear en 2002 la silla Tokyo Pop, una pieza que hoy forma parte de las colecciones permanentes del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), del centro Pompidou, en París, y del Museo Victoria & Albert de Londres. Después, vendrían otros asientos como el Ami Ami, para Kartell, o la Silla que desaparece con la lluvia, elaborada con un cristal que se asemeja a un bloque de hielo. Todas ellas están recogidas en el libro monográfico que la editorial Phaidon le dedicó en 2006.

"Mi concepto de la arquitectura no se basa en utilizar materiales duros para asegurar la resistencia, sino en trabajar con fibras ligeras hasta conseguir estructuras fiables", resume vía correo electrónico. Sus diseños, prosigue, no son obras que busquen ser entendidas visualmente, sino objetos "para sentir con los cinco sentidos". Y para lograrlo, para "mover emocionalmente a la gente", considera que una tienda es un escenario igual de bueno que una galería. Así, situó en el escaparate de la boutique Hermès de Tokio unas pantallas en las que aparecía una joven, que, al soplar, movía unos pañuelos reales colgados frente a ella, como si la grabación trascendiese mágicamente las dos dimensiones. Un truco tan hipnótico como el de su última exposición, Sensing nature, que reproducía una tormenta de nieve dentro de una gran caja de cristal.

"Los críticos dicen que la estética de mi trabajo es muy japonesa y no lo niego. La cultura en la que he nacido se refleja en mis creaciones", comenta. Esta influencia es clara en el espacio Camper inaugurado ayer, el cuarto que Yoshioka diseña para la firma después de los de Londres, Los Ángeles y Palma de Mallorca. "La idea es incorporar los milagrosos principios de la naturaleza a la decoración. Lo que espero que es que la tienda sorprenda a la gente que camina por las calles de París igual que lo hacen los árboles al florecer".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de septiembre de 2010.