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Reportaje:FESTIVALES

Ars Electronica busca el arte sostenible

El festival premia el autoanálisis y las obras reivindicativas en una edición marcada por las alternativas para reducir el impacto ecológico

El festival Ars Electronica, que comienza hoy en Linz (Austria), bajo el título de Repair, potencia los aspectos más políticos y didácticos de la creación tecnológica contemporánea.

Las exposiciones apuestan por obras reivindicativas y comprometidas, alejándose de las propuestas espectaculares, si bien mantienen los ejemplos más poéticos como la planta robótica de Akira Nakayasu con 169 hojas que reaccionan individualmente al roce de la gente.

Triunfan los proyectos hazlo tú mismo, alternativas para reducir nuestro impacto ecológico, y los artistas que reencarnan trastos viejos, como el japonés Ei Wada que utiliza las propiedades electromagnéticas de los tubos catódicos para transformar la luz en sonido, y viceversa. Son artesanos del tercer milenio, capaces, como la austriaca Margit Lüftenegger, de convertir componentes electrónicos en joyas, o el alemán Jan Vormann, que repara con piezas de Lego paredes de Berlín, Amsterdam y Nueva York. "El cambio climático, la crisis financiera y la erosión de la sociedad civil son noticias de ayer: ahora es tiempo de actuar", asegura el fotógrafo naturista Yann Bertrand.

El festival analiza proyectos controvertidos Plastiki, el barco construido con basura; los cuerpos plastificados del doctor Gunther von Hagens y las polémicas fotografías de Chris Jordan, de despojos de albatros con las entrañas repletas de plásticos. El pensamiento positivo lo representa The Windowfarms Project, una plataforma web que cuenta con 14.000 suscriptores, donde se enseña a cultivar jardines hidropónicos verticales en cualquier piso.

Buscar el amor con Street View

Reciclar, reducir el desperdicio tecnológico y apostar por un arte sostenible son las consignas de obras que mezclan realidad y metáfora. Es el caso de la búsqueda del amor perdido a través de Google Street View y Google Earth en la película de Jon Rafman Nine eyes of Google Street View o de Power of Mind 4, instalación biológica de Mogens Jacobsens, que emplea la energía eléctrica desarrollada por centenares de patatas para desencadenar un proceso (solo en la web) que desvela un texto sobre la inmigración censurado por el Gobierno danés.

En As an artist I have to rest, la italiana Sonia Cillari genera con su aliento unos 14.000 elementos digitales, cuyos colores varían según el dióxido de carbono presente en la sala.

Este año la presencia de España se reduce a los Ars Electronicas Prix, que concedieron sendas menciones de honor al MediaLab-Prado de Madrid por el proyecto Interactivos?, a Félix Luque por la instalación inmersiva Chapter I - The Discovery y a Rodrigo Blas por el corto de animación Alma. En la sección Campus, se exhiben varias piezas del español Mar Canet, miembro del colectivo Derivart, junto con otros alumnos. Destacan Playfullness, tres juegos que investigan las nuevas interfaces para las viejas consolas NES (Nintendo Entertainment System) y Shopping in one minute, un juego que consiste en intentar escanear con un lector de barras el máximo de productos que hay en un carrito de la compra. "Queremos subrayar lo poco que nos informamos durante la compra de comida y la rapidez de nuestras decisiones, muchas veces basadas en las ofertas, el packaging o las influencias publicitarias", indica Canet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 2 de septiembre de 2010