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BANCO MALO IRLANDÉS | Laboratorio de ideas | Breakingviews

Una humilde propuesta

La Irish Nationwide Building Society parece haber batido un récord. Ha vendido 591 millones de euros de préstamos de dudosa recuperación a su Gobierno por 163 millones. Incluso aunque nos guiemos por lo que se considera normal en una crisis financiera, un recorte del 72% en los préstamos es para quedarse con la boca abierta. Y lo peor es que puede que reduzca, más que mejorar, las perspectivas de los contribuyentes de obtener buenos beneficios. El hecho de haber reconocido que Irish Nationwide puede valer solo un 28% de su tasación nominal contribuyó a que la deuda pública de Irlanda perdiera todavía más categoría el 25 de agosto. Pero, en cierto sentido, el tamaño del recorte es irrelevante. A todos los efectos, la sociedad es propiedad del contribuyente, de modo que las pérdidas derivadas de una amortización demasiado radical se deberían compensar con las ganancias por la venta por la Agencia Nacional de Gestión de Activos de Irlanda

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[NAMA, en sus siglas en inglés], el banco malo estatal que ha comprado la deuda.

Algunos de los préstamos de la cartera o no tienen valor o están muy mal asegurados, pero otros se habrán amortizado en exceso, lo cual permitirá venderlo a un precio que genere beneficio y que, al mismo tiempo, sea una ganga para el comprador. El riesgo es que estos tratos tan buenos se ofrezcan a la gente que tenga los contactos apropiados, lo que dejaría al contribuyente con un beneficio positivo que, sin embargo, estaría muy por debajo del valor futuro que podría alcanzar.

Puede que parezca demasiado pronto para preocuparse por una posibilidad así. Los verdaderos compradores de estos activos escasean hoy tanto como los duendes. Pero no siempre será igual. Todos los mercados acaban dando un giro, y la supervisión de la NAMA por parte de la Comisión Europea no es ninguna garantía de que el posible proceso de venta se lleve a cabo como es debido, habida cuenta de la incapacidad de la Comisión para erradicar sus fraudes internos.

Los detalles de los activos no se han hecho públicos. El secretismo de la NAMA en cuanto a lo que posee en nombre de los contribuyentes irlandeses raya en la paranoia. Debería empezar publicando toda la información sobre su última compra a Nationwide. Cualquier futura oferta por encima del coste contable debería dar lugar a una subasta pública del activo. La transparencia atrae a compradores de activos venidos a menos. La desgracia de Nationwide brinda la oportunidad de señalar el final del principio de la crisis irlandesa. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 29 de agosto de 2010