López insta a Zapatero a mostrar "más fortaleza" al negociar con el PNV

Los peneuvistas "deben 12 meses de políticas activas a los parados", recalca

El reconocido temor a que el PNV trate de nuevo con la negociación presupuestaria en Madrid de "entorpecer" la acción del Gobierno vasco y, en concreto, la transferencia de las políticas activas de empleo, llevó ayer al lehendakari, Patxi López, a elevar un mensaje al conjunto del PSOE y al mismo presidente del Ejecutivo central, José Luis Rodríguez Zapatero. A ambos vino a pedirles mayor convencimiento en sus propias fuerzas y más empleo de ellas.

López cree que entre barones y secretarios generales d federaciones socialistas existe una preocupación porque el Ejecutivo de Zapatero y el PSOE no estarían poniendo en juego toda la "fortaleza" que, a su juicio, tienen. Sin que el lehendakari lo dijera expresamente, la negociación presupuestaria con el PNV se presenta como el primer motivo de inquietud y también como la primera ocasión para probar que se corrige esa deficiencia.

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Probablemente es lo que López tenía en mente al comparecer de modo informal durante las fiestas de Bilbao, pocas horas después de que el dirigente del PNV Andoni Ortuzar redujese en una entrevista en Radio Euskadi el papel del lehendakari en la futura negociación al de "no estorbar".

López reiteró que es "partidario de que los nacionalistas se impliquen en la gobernabilidad de España", pero exigió que de la negociación de las cuentas estatale salga "lo mejor para Euskadi, no para unas siglas", como, a su juicio, ocurrió el año pasado. El PNV "torpedeó" entonces "a la sociedad vasca" con su veto a la transferencia de las políticas activas de empleo. Ese partido muestra ahora signos de ir a actuar del mismo modo cuando todavía "debe 12 meses de políticas activas a los parados de este país", apuntó, en referencia al retraso en el traspaso de una competencia que supondría una inyección de 300 millones de euros.

El lehendakari opinó que barones del partido, como el presidente castellano-manchego, José María Barreda, o el líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, quienes defendieron la semana pasada una mayor presencia del lehendakari en dicha negociación, pudieron hacerlo llevados por una misma inquietud. "Seguramente están preocupados por una situación en la que el partido y el Gobierno socialista pueden demostrar más fortaleza, porque la tienen", recalcó.

López realizó una especie de apelación al orgullo de partido, para que ponga en juego toda su fuerza: "Lo que hace falta es hacerla presente". Añadió que ello atañe a todos los socialistas, "empezando por el presidente del Gobierno, por todo un Consejo de Ministros, por una Ejecutiva Federal" y siguiendo "por cantidad de compañeros al frente de comunidades autónomas o ayuntamientos con un peso y una credibilidad social importantes".

A juicio del lehendakari, directamente perjudicado el año pasado por la cesión de Zapatero al PNV, que vetó la transferencia de las políticas activas de empleo, aún hoy pendiente, "lo que hay que hacer es usar todo eso para que el mensaje socialista y las acciones del Gobierno del PSOE sean más comprendidas".

El lehendakari reconoció que existe "un déficit" en el Ejecutivo central y en el PSOE a la hora de hacer comprender a los ciudadanos la acción de ambos. Para paliarlo, hace falta contar "lo que estamos haciendo" y "contarlo bien". "Tenemos que estar todos disponibles", enfatizó.

El portavoz parlamentario del PSE, José Antonio Pastor, recuerda paralelamente en una entrevista con Europa Press las necesidades del PNV en Euskadi para la gobernabilidad y la estabilidad de las diputaciones y asegura que su apoyo en ellas dependerá de que los nacionalistas den el suyo a los Presupuestos Generales. Pese a la insistencia peneuvista en lo contrario, Pastor sostiene que ambas negociaciones estarán este año interrelacionadas. El lehendakari repitió que su Gobierno permanecerá "vigilante".

El <b><i>lehendakari,</b></i> Patxi López (segundo por la izquierda), llega junto a su esposa, la concejal bilbaína, Begoña Gil, a la recepción a las autoridades que ayer ofreció el alcalde, Iñaki Azkuna (a la derecha). Junto a ellos, el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao.
El <b><i>lehendakari,</b></i> Patxi López (segundo por la izquierda), llega junto a su esposa, la concejal bilbaína, Begoña Gil, a la recepción a las autoridades que ayer ofreció el alcalde, Iñaki Azkuna (a la derecha). Junto a ellos, el diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao.JESÚS URIARTE

La 'kale borroka', hacia abajo

El lehendakari no puso en duda que los incidentes de kale borroka sigan respondiendo a una acción organizada. "Siempre hemos visto que lo ha sido", dijo. No quiso restar importancia a los 13 incidentes registrados este mes, el último de ellos ayer mismo, dijo expresamente. Sin embargo, tras condenarlos todos "rotundamente", resaltó que su cantidad e intensidad "ha sido menor que nunca". Y argumentó las razones de ese descenso de violencia callejera. Se ha producido porque sus autores "han tenido a todo el poder institucional enfrente para evitarlos, perseguirlos y detenerlos", además de la oposición de la ciudadanía en general. "La sociedad vasca ha entendido y respaldado la política de tolerancia cero" con los vándalos y se les ha colocado también "enfrente", abundó.

López se mostró igual de contundente con la izquierda abertzale ilegalizada, cuya respuesta a los actos violentos ha sido "nula". Ni el silencio ni la declaración de que no le benefician resultan válidos. Solo vale, añadió, "que se ponga a combatir con los demócratas la violencia hasta que desaparezca". El lehendakari considera a los vascos "escarmentados de declaraciones y espíritus" y reprochó que los radicales no hayan llegado siquiera a declaraciones más contundentes realizadas en otras épocas.

López no quiso especular sobre el pronunciamiento de ETA que se espera desde hace meses y para el que se habló primero de julio y luego de septiembre. Si se trata de una tregua no servirá. "Solo vale que ETA anuncie definitivamente su desaparición", aseveró.

El turismo, hacia arriba

"Una Euskadi más normal y más tranquila", resumió ayer López al hacer balance del verano y del periodo festivo de ciudades y pueblos, aún en pleno apogeo en Bilbao.

A los atractivos naturales del País Vasco, su oferta cultural, gastronómica o de ocio y disfrute en general se ha añadido ahora "una imagen de normalidad y tranquilidad que es muy apreciada por quienes nos visitan, del resto de España y del extranjero", apuntó.

El año pasado por estas fechas se abrió la política de "tolerancia cero" con las expresiones de apología del terrorismo, a la que el lehendakari atribuyó ayer, entre otros efectos positivos, "los magníficos datos con el turismo". López citó el 18% de crecimiento en junio, los 241.000 visitantes registrados en julio y adelantó que agosto sigue la misma tónica, de modo que se batirán "todos los récords históricos".

El turismo alcanzará su cota más alta justamente en el mismo momento en que la violencia callejera roza las más bajas de toda la historia. La política de firmeza de su Gobierno habría posibilitado que la norma general haya sido "la tranquilidad y la armonía". Ello habría ayudado de modo notable a ese incremento de turistas, defendió.

Esa Euskadi más normal y más tranquila se ha traducido en la posibilidad de disfrute de "más espacios de libertad y ciudadanía" y, a la inversa, en la reducción de los que antes estaban penetrados por "la apología del terrorismo, la ofensa a las víctimas y a la dignidad de la propia sociedad vasca", y podían suscitar el rechazo o el temor de potenciales visitantes.

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