Madrid obtiene el permiso para regalar conexión wifi en la calle

Londres, Roma y París ya ofrecen acceso gratuito en sus espacios públicos

Hasta ayer, la plaza Mayor nada tenía que ver con la del Panteón de Roma o los Campos Elíseos parisinos. A partir de ahora, uno de los espacios más emblemáticos de la capital cuenta con conexión wifi gratuita como ya es habitual en las calles de otras capitales europeas. Y en pocos días la plaza de Olavide también ayudará a recortar la brecha digital.

Conectarse a Internet gratis en plena calle ya podía hacerse desde 2007 en la remodelada plaza de Santo Domingo, pero era gracias a la iniciativa privada. No ha sido hasta hace poco más de un mes cuando el Ayuntamiento ha podido asumir el servicio en ambas plazas. Necesitaba el permiso de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT).

En París hay 400 espacios públicos donde conectarse gratuitamente

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Hasta el 15 de junio, la CMT solo permitía a las Administraciones Públicas ofrecer un servicio wifi gratuito por un tiempo limitado o si existía un plan para poder financiarlo con publicidad. De hecho, el organismo público sancionó con 300.000 euros en febrero de este año al Ayuntamiento de Málaga por haber explotado sin permiso una red pública wifi. No fue hasta el 15 de junio cuando la CMT aprobó que las Administraciones Públicas pudiesen ofrecer un servicio wifi gratuito siempre que no llegase a las viviendas y la velocidad no superase los 256 kilobites por segundo para no incurrir en competencia con los operadores privados. Y, por fin, el pasado 12 de julio la CMT respondió positivamente a la petición individual del Ayuntamiento de la capital.

Acomodado en una terraza de la plaza Mayor, el concejal de Economía y Empleo, Miguel Ángel Villanueva, estrenó ayer la nueva conexión sin cables que permite consultar Internet a 30 usuarios a la vez. El servicio costará al año unos 10.000 euros, aunque la idea es convencer a la iniciativa privada -desde hosteleros, asociaciones de vecinos o empresas- para que, a partir del año que viene, asuman el coste del servicio: es la fórmula, según fuentes municipales, para que el wifi se extienda y la capital se acerque al resto de ciudades europeas.

En Europa la conexión sin cables ya está en la calle. El Ayuntamiento de París presume de que su red inalámbrica puede usarse -aunque de siete de la mañana a 11 de la noche- en 400 lugares emblemáticos de la capital, incluidos los parques. En Roma cualquiera puede conectarse -además de en bares, polideportivos o centros de información turística- en lugares tan simbólicos y al aire libre como la piazza della Repubblica o los jardines de Villa Borghese. Más lejos quiere llegar Londres. Su alcalde, además de reclamar la paternidad de Internet -porque su creador, Tim Berners-Lee, es londinense-, anunció hace unos meses que, ante el desafío olímpico de 2012, cualquier rincón de la capital contaría con conexión wifi. La BBC, con cierta sorna, se preguntó si Londres necesitaba el reto cuando hoy en día cualquiera podía conectarse a la Red. "Londres tiene una cobertura del 95% que permite a más de 350.000 personas conectarse a una banda ancha inalámbrica", decía. Una cifra que todavía dista mucho de las 50.000 conexiones registradas desde 2007 en la madrileña plaza de Santo Domingo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 26 de agosto de 2010.

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