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Envejecer sin renuncias

Torremolinos albergará el primer edificio para mayores homosexuales

Antonio Gutiérrez Dorado, un histórico activista gay malagueño, tiene hoy 58 años y una historia rocambolesca a sus espaldas. Una fuga de casa a los 17 años, seis meses de cárcel en Barcelona por la represión franquista y, sobre todo, años de lucha por los derechos de los homosexuales. Forma parte de la primera generación gay que salió del armario en España, en los años sesenta, y vivió el despertar del colectivo homosexual en Torremolinos que, recuerda, se convirtió para la reprimida comunidad gay española en "una especie de isla interior de libertad".

Cuarenta años después, aquellos jóvenes que como Antonio hicieron de la tolerancia su bandera y que, en muchos casos tuvieron que romper con sus familias para vivir en libertad, se han hecho mayores y se enfrentan a su vejez con incertidumbre y, en su mayoría, con una profunda soledad. A pesar de que ver cómo su lucha allanó el terreno de las nuevas generaciones es la mejor recompensa, los años han ido pasando y ahora se enfrentan a un doble desafío: ser mayor y homosexual.

El proyecto Arco Iris construirá 27 apartamentos y un centro de día

En EE UU, Suecia y Alemania este tipo de iniciativas son todo un éxito

"Parece que lo gay es algo postizo, que a los 30 años está bien, pero que a los 60 ya no mola", explica Antonio indignado frente a una cerveza. Su reivindicación es que la normalización del colectivo se extienda a todas las etapas de la vida. "Uno no sale del armario solo para unos años", se ríe. Y, aunque apostilla que cree que no es cuestión de "mala fe", cree que los centros para la tercera edad están pensados para "el común", lo que hace que los homosexuales no siempre estén a gusto y, en el peor de los casos, se vean forzados a volver a la invisibilidad.

Siempre atento a las iniciativas de otros países, que en la lucha por los derechos de los homosexuales han ido por delante que España, Antonio empezó a ver posibles soluciones y se puso manos a la obra. De una conversación con su amigo y cliente de su peluquería Iñigo Armengod, director general del grupo inmobiliario Imnova y experto en el sector de la tercera edad, nació Arco Iris-LGTB, un proyecto con vocación de extenderse al resto de España que dará sus primeros pasos en Torremolinos.

Un conjunto residencial con 27 apartamentos, un centro de día y numerosos servicios situado en el centro de la ciudad será pionero en España y seguirá a otras iniciativas similares que ya llevan años funcionando con éxito en EE UU y que, en el último lustro, han comenzado a aflorar en Suecia y Alemania. La promoción, por la que ya se han interesado más de 200 personas, permitirá a los mayores homosexuales vivir con independencia y libertad en viviendas en propiedad adecuadas a su edad, sin barreras arquitectónicas y con vigilancia las 24 horas.

Armengod, que está estudiando opciones en Barcelona, Madrid y Málaga, se confiesa absolutamente impresionado por el éxito de la iniciativa, a pesar de que aún no se ha iniciado la venta ni las obras. El solar escogido está en pleno corazón de Torremolinos, al lado de la calle San Miguel, y la idea es que sea una realidad a finales de 2011. Para entonces, Antonio será el primero en trasladarse.

Desde que hace cerca de dos años se empezó a trabajar sobre el proyecto, a la promotora le han llovido críticas que ven en la iniciativa un intento de crear un gueto para gays. Armengod se defiende: "Estará abierto a todo el mundo, pero que luego nadie se sorprenda si ve a dos hombres darse un beso en el pasillo".

A Antonio le hace gracia, espera con ansia que comiencen las obras y explica que, sobre todo, su esperanza es que el proyecto sirva para abrir el debate dentro de la propia comunidad con el fin de que se haga presión para que se estudien otras opciones públicas. Y es que asegura que, además de una incertidumbre, la vejez en el mundo gay es un tabú, lo que se apoya en un estudio de Beatriz Gimeno, ex presidenta de la Federación de Lesbianas, Gays y Transexuales de España, que afirma que "la sociedad gay ha desarrollado una subcultura especialmente ligada a la eterna juventud en la que el viejo no tiene espacio".

"De jóvenes pensamos que nunca seremos viejos", dice Antonio mientras sigue recordando aquellos sesenta. "¿Sabes que en 1962 se abrió en Torremolinos el primer bar gay de España? Este pueblo en un símbolo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de agosto de 2010