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Devoción por el arte en Sagunto

"Peregrina es en todo mi belleza. ¿Qué, humana Naturaleza, te falta para ser divina?". Esta frase, con la que comienza la obra Las Fortunas de Andrómeda y Perseo de Calderón de la Barca, resume la esencia de Peregrinatio, la exposición que por quinto año consecutivo combina arte y devoción en Sagunto. "Peregrina", como el título de la muestra que ofrece un recorrido por las ocho ermitas de la localidad -siete de ellas en la ciudad y una en lo alto de la montaña de San Cristóbal-. "Humana" como la aportación de los artistas que a través de sus instalaciones reflexionan sobre el ciclo que forma nacimiento y muerte, y "divina" en referencia al espacio que las cofradías ceden para convertirse entre el 9 de julio y el 13 de septiembre en galerías de arte contemporáneo.

Este año la exposición está dedicada al teatro, señala el coordinador de la exposición, Tomás Ruiz, que explica que es un doble reconocimiento, por un lado a la dramaturgia como género y por otro lado al teatro como espacio de representación artística y en especial al Teatro Romano de Sagunto, el primer edificio que fue declarado Monumento Nacional en 1896.

Al asomarnos por la mirilla de la ermita de la Sangre, una de las cinco ubicadas en el casco histórico del municipio, 24 cráneos modelados por el mallorquín Guillem Nadal ocupan el largo pasillo que precede al altar. En esta instalación, Nadal mezcla el significado de la calavera, que Shakespeare convirtió en emblema del teatro a través de la célebre frase "Ser o no ser", con su tradicional símbolo de muerte o de misterio de la mente humana. El teatro también es protagonista en la obra de José Luis Serzo en la ermita de los Dolores, dedicada al teatro de marionetas, mientras que la de San Miguel acoge el brazo robótico de Dionisio González en alusión al apuntador.

Todas las piezas han sido creadas expresamente para Peregrinatio y para ser expuestas en las ermitas. Ruiz destaca que estos pequeños templos resultan muy atractivos para los artistas por su carga simbólica y que las mirillas tienen un efecto voyeur que invitan a mirar qué se esconde tras la reja. El coordinador valora, además, que como las ermitas permanecen cerradas las obras están protegidas frente al vandalismo, uno de los mayores inconvenientes a los que se enfrenta el arte público.

La colaboración entre cofradías y artistas ha beneficiado también a las ermitas ya que la muestra ha puesto en valor estas capillas olvidadas por las instituciones hasta el punto de que este año la Dirección General de Patrimonio ha destinado 3.500 euros para su recuperación.

El proyecto aúna a patrocinadores públicos -el Ayuntamiento de Sagunto y la consejería de Cultura- y a uno privado, a artistas jóvenes y consagrados, a creadores contemporáneos y feligresas bajo una sola premisa: el respeto. En opinión de Tomás Ruiz se crea una convivencia "muy bonita" y a las camareras de las cofradías les encanta que la gente se acerque a mirar sus ermitas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de agosto de 2010