EL RINCÓN

Cristina Fernández Cubas, cuentista de cabecera

Ha escrito también novela, memorias y teatro, pero son los relatos los que han convertido a Cristina Fernández Cubas (Arenys de Mar, Barcelona, 1945) en la cuentista de cabecera de toda una legión de lectores. Si entraran en su casa les parecería que está llena de vestigios. De su biografía, por supuesto, pero también de las inquietantes historias que explica en sus libros. En la puerta de la cocina, por ejemplo, hay una pequeña pintura de un entrañable demonio con rabo, el regalo de una amiga que sabía de su afición por estos seres que sobrevolaban Parientes pobres del diablo, y en un frasquito guarda un puñado de arena del teatro de Mérida que recogió el día del estreno de la Orestiada en la versión que adaptó su marido, el fallecido escritor Carlos Trías. De su afición a la tauromaquia da cuenta un "belén eterno" en el que, en lugar de pastores ha situado dos toreros, un elefante y tres nazarenos. Al inicio ha comentado que tiene dudas razonables sobre cuál sería "su rincón" en este agradable ático del Eixample de Barcelona, con terraza a un patio de manzana en la que reinan unos tímidos cactus. "Es que mi rincón es toda la casa", aclara. "No sólo se trabaja cuando se está escribiendo, a veces mientras me balanceo es cuando se me aparece lo que después voy a desarrollar". Y lo demuestra sentándose en un cómodo balancín repintado varias veces al que, explica, le costó encontrar su lugar hasta que se varó en esta salita en la que lee y escucha música. "De hecho, podríamos haber hecho la foto en un tren porque lo utilizo mucho, siempre que puedo, y allí leo, me invento cosas, escribo

No será por falta de estudios. Tiene dos, que utiliza de manera indistinta, pero la foto se hace en uno pequeño, junto al salón, en el que va dando forma a esa "novela llena de cuentos" de la que sólo adelanta que es un trabajo difícil de definir, que aún está en gestación. "Será un paréntesis respecto a lo que hacía ahora, pero estoy muy animada porque es algo muy creativo y extraño". No tiene fecha -"la libertad y la falta de presión es lo más importante para escribir"- y, mientras, espera ilusionada que a principios del próximo año Tusquets, que en 2008 recopiló sus relatos en Todos los cuentos, recupere Cosas que ya no existen, las memorias que publicó hace ya casi una década. También fue una aventura, una mezcla de géneros en la que se adentra de tanto en tanto. Aunque lo suyo, reconoce, es el cuento, este género "misterioso" y "falsamente breve" que, advierte, "no se acaba con la palabra fin".

La escritora Cristina Fernández Cubas  en su casa de Barcelona.
La escritora Cristina Fernández Cubas en su casa de Barcelona.MASSIMILIANO MINOCRI

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