La geoda de Pulpí ya se adivina

La Junta inicia el proyecto para exhibir el fenómeno geológico oculto 11 años

Los primeros trabajos para restaurar el antiguo poblado minero que guarda la geoda gigante de Pulpí y evitar daños sobre esta joya de la naturaleza se iniciarán en varios meses. Al igual que la gran piedra (tapizada por atractivos cristales) de incalculable valor se fue formando a lo largo de los siglos (científicos valoran que desde hace cinco millones de años), las administraciones también se han tomado su tiempo -concretamente, 11 años desde su hallazgo-, para dar el primer paso hacia su puesta en valor y protección.

La empresa pública Egmasa acaba de finalizar la elaboración del estudio cuya principal actuación será restaurar las antiguas Minas de Jaravía, donde descansa la geoda, al pie de la Sierra de Aguilón, de suelo degradado como consecuencia de la actividad minera que se ha ejercido en estos yacimientos ricos en plata durante las primeras décadas del siglo XX. El proyecto, encargado hace dos años a Egmasa supondrá una inversión de 2,5 millones de euros por parte de Economía, Innovación y Ciencia; una de las tres consejerías de la Junta involucradas en este propósito, miembros de una Comisión y firmantes de un polvoriento convenio suscrito con el Ayuntamiento de Pulpí para la puesta en valor de la geoda. Después de años de escepticismo, la alcaldesa de la localidad, María Dolores Muñoz, dice que se ha vuelto a "animar". El descubrimiento de la geoda, en diciembre de 1999 por miembros del Grupo Mineralogista de Madrid, se produjo meses después de su incorporación a la Alcaldía. "Durante este tiempo me he desanimado muchas veces, porque veía que no había inversión", traslada, aunque reconoce que todo fue un desconcierto desde el principio. Buena parte del terreno minero es privado y el consistorio tuvo que obtenerlo para poder entregarlo a la Junta que, una vez declarada su protección para evitar cualquier intervención fuera de su competencia, abrió el proceso para su puesta en valor. El proyecto general contempla la creación de un parque temático sobre la minería en el que la geoda gigante será el principal reclamo, aunque el acceso se restringirá y tan sólo podrá ser contemplada desde una perspectiva aún por determinar. Para que el visitante comprenda la grandiosidad que sintieron los descubridores de la joya geológica el día de su hallazgo se construirá una réplica palpable para el público. La geoda (situada en el interior de una mina de hierro y plomo a 50 metros de profundidad, coincidiendo con el nivel del mar y a tres kilómetros de la línea de costa) tiene forma de embudo, con la parte más estrecha acodada en forma de ele. Forma volumen hueco de 10.7 m3, con ocho metros de largo, 1.8 metros de ancho y 1.7 metros de alto. El tamaño medio de los cristales de yeso es de 0,5 metros por 0,4 metros por 0,3 metros, pero existen ejemplares de hasta dos metros de largo en esta cueva bautizada como Quién tal pensará por parte de sus descubridores. Durante estos once años, la geoda ha recibido la visita de expertos que comprueban sus niveles de humedad constatando, hasta la fecha, que goza de buena salud. Uno de los mayores expertos sobre la geoda, el geólogo y profesor Javier García-Guinea, miembro del CSIC, explicó cómo el día del descubrimiento el grupo de exploración de la cámara midió en su interior una temperatura de 20 grados y una humedad inicial del 65% que aumentó hasta el 90% cuando los cinco miembros del equipo estaban dentro, frente a un 55% de humedad exterior.

El hallazgo, de 1999, es único por el tamaño y la perfección del cristal

La condensación del vaho de la respiración en los cristales de yeso afecta al material que también cede y se dobla al pisar. La geoda de Pulpí constituye un fenómeno único de ámbito internacional por sus dimensiones, perfección, tamaño y transparencia de los cristales, según los expertos; y ahí está cobijada a la espera de que la administración se contagie del entusiasmo de la comunidad geológica y resuelva con agilidad su publicitada puesta en valor.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de agosto de 2010.