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COLUMNA

Las sorpresas socialistas

Todos los partidos políticos acostumbran a dar sorpresas a sus votantes. Los socialistas lo vienen haciendo cada vez que hay elecciones autonómicas o municipales. Eligen candidatos desde Ferraz y casi siempre salen perdiendo, por muy importantes que sean las personalidades que aspiran a ganar. En esto se diferencian de la Iglesia, que nombra obispos desde Roma, se oponga quien se oponga al candidato vaticano. En la Iglesia elige Roma, en el Partido Socialista elige Moncloa, sin que, aparentemente, tenga arte ni parte el PSM, que ni pincha ni corta nada en estas ocasiones. Y así llevamos 20 años.

La verdad es que los nominados por la cúpula monclovita suelen ser personas de dilatada experiencia política. Luego naufragan en las urnas. Desde Génova parecen mostrar desdén hacia esos candidatos. La Esperanza se siente segura en su trono frente a la Trinidad. En cuanto a Ruiz-Gallardón, lo mismo. Únicamente estará mosqueado porque Jaime Lissavetzky es un peso pesado que, además, durante su etapa de secretario de Estado de Deportes ha logrado llevar a España adonde nunca había llegado. Por otra parte, el alcalde sabe bien que no es mirado con buenos ojos por sectores de su partido. Jiménez y Lissavetzky declararon esta semana sin pudor: "Somos un tándem ganador". Casi seguro que lo afirman en serio, pero muchos lo ponen en duda.

Madrid precisa un cambio. ¿Qué estrategia utilizarán para derrotar a personas que se están haciendo eternas? A ver las urnas. ¿Sorpresas?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de agosto de 2010