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El embrión del futuro museo de la EMT

Una nave de Fuencarral acoge antiguos autobuses ya fuera de circulación

Frente a las cuatro torres del paseo de la Castellana se ubican las cocheras de la Empresa Municipal de Transportes. En uno de sus extremos, dentro de una nave obsoleta que fuera durante décadas el denominado taller de conjuntos, se está fraguando el futuro museo de autobuses de la EMT.

Hasta la fecha, más de una veintena de vehículos se han salvado del desguace. Concretamente se ha preservado el número uno de cada serie, y en la actualidad todos ellos permanecen en perfecto orden de marcha, gracias al empeño de un grupo de aficionados que emplean gran parte de su tiempo libre en el mantenimiento de estos vehículos. Desgraciadamente, y salvo un tranvía Charleroi que se encuentra expuesto en la estación de metro de Pinar de Chamartín, todos los ejemplares que circularon por Madrid han desaparecido y solo se conservan los carteles indicadores de la línea que recorrían. Igual suerte corrieron los autobuses Leyland de los años cuarenta fabricados años después por Pegaso bajo la nomenclatura 5022. Pese a todo, y en un futuro próximo, los autobuses que se encuentran en la actualmente denominada nave de los preservados se podrán contemplar y disfrutar, como los desconocidos para muchos Guy Arab y Leyland Titan de los años cincuenta (ambos de dos pisos), pasando por el Pegaso 6035-A oruga, característico en la línea 27 Plaza de Castilla-Embajadores durante la década de los sesenta, hasta llegar a los Iveco Citycell, autobuses impulsados por hidrógeno que tuvieron una vida útil de un año (2003-2004) y que ahora permanecen tan nuevos como inservibles, al haber cesado para siempre la producción del combustible que los impulsaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de agosto de 2010