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Las suspensiones de pagos registran la primera caída significativa de la crisis

El fin de la recesión provoca un descenso del 14% en el segundo trimestre

El número de empresas que acaban en los tribunales por no poder hacer frente a sus pagos comienza a ceder. Los concursos de acreedores (antiguas suspensiones de pagos) han caído un 14,2% en el segundo trimestre del año, hasta sumar 1.511. Se trata del primer descenso interanual significativo desde que arrancó la crisis, hace tres años, aunque sí ya ha habido algún descenso trimestral. Con matices, los expertos consultados apuntan a un cambio de tendencia en las entidades asfixiadas económicamente, pues los indicios de una cierta estabilización alejan escenarios tan adversos como los vividos durante la recesión.

"Para el conjunto del año prevemos una evolución similar a la registrada en el segundo trimestre", explica Raimon Casanellas, presidente del Registro de Economistas Forenses. Este organismo, especializado en procedimientos judiciales de empresas, especialmente suspensiones de pagos, valora los datos que hizo ayer públicos el Instituto Nacional de Estadística, aunque pide que los procedimientos sean más rápidos (se demoran una media de tres años).

El año pasado se produjo un récord de 6.000 procesos concursales

Las mayores dificultades corresponden a las pequeñas empresas

Tras los incrementos vertiginosos sufridos desde el último trimestre de 2007, el número de concursos experimentó un ligero descenso del 2,8% en el primer trimestre del año respecto al arranque de 2009. El 14,2% registrado en el periodo abril-junio apuntala esa nueva tendencia. De mantenerse, los concursos de acreedores -el 94% se tramita a instancias de las propias empresas, según los datos del INE)- cerrarán el año por debajo del récord de 6.000 iniciados el año pasado.

El sector de la construcción concentra un tercio de las suspensiones de pagos del trimestre, un dato muy similar al de periodos anteriores pese a que la caída del ladrillo parecía ya haber tocado suelo. José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, lo atribuye a que los procedimientos concursales reflejan con cierto retraso las tendencias de la economía, pues se trata de la última opción a la que recurren las empresas cuando atraviesan dificultades. Más allá de ese análisis, Díez augura un cambio de tendencia en los concursos apoyado en que "la economía ha cambiado de fase cíclica".

Más cauto se muestra Juan Ignacio Fernández Aguado, socio del despacho CMS Albiñana & Suárez de Lezo. "Quizá es prematuro hablar de cambio de tendencia; lo que sí es seguro es que todo el que puede evitar el proceso concursal lo evita". El motivo, según este experto en ley concursal es que, cuando una sociedad entra en suspensión de pagos, el mercado percibe que se encamina hacia la quiebra, sin posibilidades de ser reflotada. El Registro de Economistas Forenses comparte este diagnóstico y reclama más importancia a los planes de viabilidad de las empresas para impedir que suspendan pagos.

De las 1.511 entidades declaradas en concurso de acreedores entre abril y junio, una pequeña parte -268- la constituyen familias. Se trata de un cauce judicial poco frecuente en España pero muy extendido en Estados Unidos para hacer frente a la insolvencia en los hogares. También este segmento registra una caída interanual del 16%, la primera desde que hay datos significativos, a principios de 2008.

Las mayores dificultades para hacer frente a los pagos corresponden a las pequeñas empresas. El 63% de las que se acogen a este proceso factura menos de dos millones de euros al año. En meses anteriores, la distribución entre pequeñas y grandes empresas era más equilibrada, apunta Raimon Casanellas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de agosto de 2010