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Análisis:EL ACENTO

Esas piedras sucias

Sierra Leona y Liberia son dos pequeños países africanos vecinos. El primero no llega a los seis millones de habitantes y el segundo no alcanza los cuatro. Ambos comparten pobreza y violencia. Sierra Leona ocupaba en 2008 el puesto 177 en PIB per cápita, con 725 dólares, y Liberia el 180 y último del mundo, con 373. Recordemos que el FMI adjudica a España 30.621 dólares. Los cuantiosos diamantes que se extraen de Sierra Leona y huyen por Liberia sirven muy poco, como se ve, para salvar de la miseria a sus desafortunados habitantes. Para colmo, Sierra Leona se convirtió, en la década de los noventa, en uno de los lugares más violentos del mundo, con una guerra civil feroz, que contabilizó más de 200.000 muertos y otros tantos mutilados. El inhumano reclutamiento de los niños soldado es una de las lacras que han avergonzado al mundo en los albores del siglo XXI. Por eso resulta tan inclasificable el espectáculo montado esta semana en el Tribunal de La Haya con la modelo Naomi Campbell. Brenda Hollis, la fiscal jefe del caso, organizó un circo en el proceso a Charles Taylor, presidente de Liberia entre 1997 y 2002, al que se le juzga por crímenes de guerra y contra la humanidad, entre otras cosas por financiar a la guerrilla de Sierra Leona con el tráfico de diamantes.

La pretensión de implicar a los asistentes a una glamourosa cena en la Sudáfrica de Mandela en 1977, con actrices como Mia Farrow y otros personajes populares es, en sí misma, una prueba testifical sin sentido para cualquiera con dos dedos de frente, tal y como se puso de manifiesto en la vista. ¿A qué entonces la comedia? Seguramente Hollis habrá logrado que el mundo recuerde aquellas salvajadas y vuelva sus ojos hacia el tribunal que está intentando iluminar tanta oscuridad, pero es dudoso que ceremonias como esta sirvan para dar credibilidad a un tribunal que la necesita a toneladas para vivir de ella.

De esta última vista solo han quedado algunas cosas claras: que Taylor fue en algún momento un político reconocido, y que Naomi Campbell, pobre criatura, ignora que los diamantes en bruto "son unas piedras pequeñas y sucias". Ella solo los reconoce, dijo, cuando "son algo bonito, brillante y que viene en una caja. Ya saben".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de agosto de 2010