Reportaje:Economía global

El riesgo cambia de bando

La crisis de deuda penaliza a los países desarrollados frente a los emergentes

El viento sopla, por una vez, a favor de los países emergentes. Con las economías industriales atrapadas en una crisis de deuda que lastrará sus cuentas públicas durante varios años, muchas economías en desarrollo aparecen como destinos mucho más seguros para las inversiones que los países considerados hasta ahora ricos. El riesgo, medido a través del coste del seguro contra el impago de la deuda -Credit Default Swaps (CDS), en inglés-, de invertir en Filipinas, Indonesia o Turquía es menor que el de hacerlo en España o Portugal, algo impensable hace apenas unos años. Más aún, solo Venezuela y Argentina aparecen como destino de mayor riesgo para las inversiones internacionales que Grecia, un destino menos de fiar en estos momentos que Islandia -que ya ha quebrado-, Pakistán, Ucrania o Irak [ver gráfico adjunto].

Los cambios son de hace tiempo, pero no habían pasado el test de una crisis

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Es un fenómeno que empezó hace ya tiempo pero que se ha venido consolidando en los últimos meses. "Los menores condicionantes fiscales y de deuda así como unas mejores perspectivas de crecimiento son las razones que explican ese cambio", según explica el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), en un reciente informe de coyuntura.

Piero Ghezzi, jefe de análisis de Barclays para economía global y mercados emergentes, concreta más las razones: una menor dependencia del ciclo económico de EE UU y la UE, aumento de su crecimiento potencial por sus vínculos con la economía china y el aumento del precio de las materias primas les ha permitido sortear bastante bien la crisis financiera. "Esa situación les ha permitido por primera vez en su historia adoptar políticas contracíclicas y evitar tener que aplicar planes de ajuste en plena recesión, como sí tienen que hacer ahora Grecia y, en menor medida, España", apunta Ghezzi.

La desconfianza tradicional de los mercados hacia estos países ha hecho que el peso de su deuda pública sobre el PIB también sea reducido, lo que les permite aprobar medidas de estímulo con cierta holgura y finanzas sólidas. Además, han sido muchas las crisis financieras que a lo largo de los últimos 30 años han venido sufriendo estas regiones "y han llegado a esta crisis sobrerregulados", apunta Piero Ghezzi.

Los datos de CMA (especialista en información sobre crédito) indican que en el segundo trimestre el coste de los CDS a nivel global ha aumentado un 30%, lo que significa que el riesgo de quiebras y suspensiones de pagos de los Estados soberanos ha aumentado considerablemente. Y el peor desempeño lo han registrado varios países europeos, con Grecia a la cabeza (su CDS cuestan un 190% más), Bélgica (168,5%), España (129,2%), Portugal (127,3%) y Francia (112,3%). De esta forma, los países pagan por cada punto de CDS 1.000 dólares por cada 10 millones de dólares de emisiones de deuda. El CDS de España supone que el Tesoro debe pagar 182.000 dólares por cada 10 millones de deuda emitida que quiera asegurar.

"El mayor aumento de los CDS europeos indican que la zona euro sigue siendo el centro y el foco de la crisis global de deuda", apunta el informe de CMA. En ningún país del euro se redujo el riesgo entre abril y junio y su aumento implica que el mercado teme que varios países puedan incumplir sus compromisos financieros y suspender pagos de una forma u otra, como sucedió el pasado mes de noviembre con el emirato de Dubai. "La deuda de algunos mercados soberanos desarrollados puede contener una prima de riesgo que refleja la incertidumbre de los inversores respecto al marco en el que se produciría una reestructuración de la deuda", asegura el IIF, que pone como ejemplo de un marco consolidado la cláusula de acción colectiva -la hoja de ruta a seguir por los inversores en caso de quiebra- que lleva aparejada buena parte de las emisiones de países emergentes y de EE UU.

"No deberíamos esperar una vuelta atrás cuando pase la crisis. Los cambios son más o menos permanentes", dice Ghezzi.

Peter Westaway, economista jefe de Nomura para Europa, discrepa. "En una situación de trato tan favorable de los mercados corremos el peligro de olvidar que muchos de estos países todavía son vulnerables a los riesgos políticos". Y no sólo los emergentes. "El precio del riesgo es demasiado elevado en los países de la periferia del euro (Portugal, Grecia, España, Irlanda). El problema es que los mercados no están completamente convencidos del compromiso político de estos países para adoptar las medidas necesarias para reconducir sus cuentas", asegura Westaway.

La zona euro fue la primera en escenificar la nueva evaluación del riesgo que ha traído la crisis financiera. El diferencial entre los países de la moneda única antes de 2007 era prácticamente inexistente y ahora la prima que el mercado exige a unos y a otros varía en muchos puntos porcentuales. "Ese ha sido un error del mercado que ahora se ha corregido. De hecho, países como Grecia se han podido endeudar tanto gracias a que su percepción de riesgo por parte de los inversores prácticamente desapareció. Pero ahora el mercado también ha sobrerreaccionado y corregirá en parte su valoración", apunta Ghezzi.

No será de forma inmediata. El mercado no descarta un nuevo episodio de crisis de deuda en los próximos meses, ante las elevadas necesidades de financiación de las economías. El Fondo Monetario Internacional calcula que en esta segunda mitad del año las grandes economías necesitan colocar unos cuatro billones de dólares de deuda en el mercado. Por ahora, la demanda sigue alta. El problema es que, en esas condiciones, el precio también. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de agosto de 2010.

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