El desafío de los imputados

De Miguel y Arriola asistieron como compromisarios del PNV en Vital sin atender la exigencia de Urkullu de entregar el carné - Exhibir su inocencia, otro de los objetivos

"Vengo a echar picante a la asamblea". Sonriente, relajado ante los flashes de las cámaras, sin ninguna intención de pasar desapercibido y en un claro gesto de desafío, el ex diputado foral Alfredo de Miguel, imputado en la causa abierta por la supuesta trama corrupta que lleva su nombre, apareció el jueves en la asamblea de Caja Vital. Lo hizo seis días después de que el presidente de su partido, Iñigo Urkullu, le exigiera públicamente que entregara su carné del partido junto a los demás afectados por el escándalo con epicentro en Álava, que salpica a los jeltzales.

De Miguel no dudó en fundirse en un abrazo con otro de los imputados, Alfonso Arriola; saludó efusivamente al presidente del ABB, Iñaki Gerenabarrena, posó, entre muchos otros, junto al miembro de la mesa del Parlamento vasco, Mikel Martínez. "Se le vio crecido" comentaba ayer uno de los asistentes, que contempló atónito la escena. "Quería una entrada triunfal, decir 'aquí estoy yo'. Arriola mantuvo un perfil más bajo, pero él quería que le vieran, seguro".

"Vengo a echar picante en la asamblea", dijo De Miguel distendido
Los imputados se relacionaron con numerosos compañeros 'jeltzales'

La presencia de De Miguel y Arriola en la asamblea como compromisarios tampoco respondía a la necesidad de ganar una votación ajustada y cumplir así el pacto PSE-PNV que cimentó la elección de Carlos Zapatero como nuevo presidente de Vital el pasado jueves. Este fue elegido con 44 votos a favor de un total de 63 emitidos -acudieron 83 compromisarios, pero 20 se abstuvieron-. Hubiese sido más que suficiente nombrar al nuevo presidente sin los votos de los imputados, puesto que hace falta la mitad más uno de los emitidos, 32 en este caso.

Todo apunta a que acudieron a la cita para enviar más de un mensaje. A quienes investigan su papel en la supuesta trama corrupta y a la opinión pública, les mostraron que no se esconden y, especialmente, que quieren exhibir su inocencia. Para el PNV, que no están por la labor que darse de baja como afiliados. Su presencia en el acto del jueves es un auténtico torpedo en línea de flotación a la estrategia de Urkullu para hacer frente al escándalo que salpica a los jeltzales en Álava -limitar el daño desvinculando a los implicados del partido, primero forzando que dimitieran de sus cargos institucionales y recientemente solicitándoles que entregen el carné-. Este periódico intentó ayer, sin éxito, recoger la reacción del EBB, que lleva días sin tener respuesta de los imputados a su petición de entrega del carné. El pasado jueves, Urkullu dijo que habló "personalmente" con los imputados para convencerles de la necesidad de que se alejen del partido hasta que todo se aclare. Si el presidente del EBB tiene algo que decir al respecto, dispone hoy de una oportunidad en el acto de conmemoración del 115º aniversario de la fundación del partido. En un acto en marzo pasado, poco después de las primeras detenciones, el máximo dirigente peneuvista, que durante los meses transcurridos ha querido lanzar siempre un mensaje de tolerancia cero frente a la corrupción en sus filas, sentenció: "Puede que alguna hoja se pudra", pero "el árbol [del PNV] seguirá en pie, vivo y fuerte".

En paralelo, Gerenabarrena, sufre con una situación que le desgasta ante sus bases y ante sus compañeros de EBB. Primero no secundó con la contundencia que se espera la petición, primero del diputado general Xabier Agirre y después del presidente del EBB, de que los afectados se desvinculen hasta que quede aclarado si son culpables o inocentes. Luego se ha incorporado a la petición. Eso sí, incide una y otra vez sobre el interés que tienen los demás en desgastar la imagen de partido de cara a los comicios y en no levantar demasiado la voz contra los imputados. Horas antes de encontrarse con De Miguel en la asamblea de Vital, pidió al Consejo General del Poder Judicial que cortara de raíz las "filtraciones" del caso, con una crítica directa al instructor Roberto Ramos. "Si yo fuera juez [...] estaría preocupado" al ver que "cualquier cosa que está en secreto de sumario, al día siguiente aparece en los periódicos", afirmó.

Por la mañana, horas antes de la cita en la caja, Gerenabarrena aseguró que asumía la decisión de pedir a los imputados su baja del partido y se comprometió a insistir en la solicitud "si es necesario". No ha trascendido si aprovechó el encuentro en Vital para pedir una vez más que le entregaran el carné. Los implicados, por su parte, alegan para negarse a ello que equivaldría a reconocer su culpabilidad ante la opinión pública. Los órganos internos del PNV no pueden abrir de oficio expedientes de expulsión, si no media la denuncia de algún afiliado.

Cansados de verse afectados por el fuego cruzado de la arena política, los representantes de Caja Vital no querían ayer comentar lo sucedido ahora que empieza una nueva etapa con Zapatero. Pero es de suponer que la escena no ha sido del agrado de una entidad que ya de por sí tiene que lidiar con el cerco judicial abierto por el PP en un momento en el que los mercados financieros abogan por una despolitización de las cajas de ahorros.

Los trabajadores de la entidad están hartos de ver como su lugar de trabajo se convierte en arma arrojadiza en debates que solo dificultan la tarea de navegar en el río revuelto de la crisis económica.

Precisamente ayer, el secretario general del PP vasco, el alavés Iñaki Oyarzábal, aprovechó lo ocurrido para disparar a bocajarro. "Reaparecían sonrientes como en una fiesta todos los que están bajo sospecha de supuestas tramas de corrupción y espionaje. Yo creo que es un espectáculo lamentable para el conjunto de los alaveses esta especie de apaños entre el PNV y el PSE alavés para politizarlo todo en Álava, para controlar todas las instituciones, también la caja", señaló el dirigente popular en declaraciones a Europa Press.

De Miguel, que además se encuentra de baja laboral después de solicitar su reincorporación a IKT al salir de su puesto de la Diputación alavesa, llegó temprano a la cita, sobre las seis y media de la tarde. Conocía de sobra el lugar ya que fue vicepresidente segundo de la caja hasta que tuvo que dejarlo tras ser detenido en marzo pasado. "¿Por qué me hacéis tantas fotos?" comentaba irónicamente el jueves acompañado por los compromisarios vinculados a su partido. "Joder, pareces Tom Cruise", decía uno de sus acompañantes poco antes de buscar asiento en la asamblea, acaparando todas las miradas. Como diputado de Administración Foral y Equilibrio Territorial, mantuvo un estrecho trato con varios de los compromisarios de los pueblos que le saludaron en el encuentro.

Varios de los compromisarios que acudieron se vieron en situaciones más que incómodas al encontrarse con De Miguel. "Era evidente que la gente no quería hacerle el feo de no saludarle, pero tampoco quería salir en la foto con un imputado por corrupción", resumió otra persona que siguió de cerca la escena de principio a fin.

De momento la investigación del caso de Miguel sigue aumentando su voluminoso sumario. Por un lado, una docena de personas están imputadas por su implicación en la trama supuestamente creada para, entre otros, desviar fondos públicos a través de sociedades como Kataia Consulting y por intentar cobrar comisiones a trabajos realizados en el Parque Tecnológico de Miñano. Además, el juez ha abierto una pieza separada del caso que implica a Aitor Telleria y dos agentes de la Ertzaintza por un presunto espionaje a personalidades de distintos ámbitos.

Compromisarios

- Alfredo de Miguel y Alfonso Arriola acudieron en calidad de compromisarios de Vital a la asamblea extraordinaria del jueves.

- De Miguel tuvo que cesar como vicepresidente segundo de Caja Vital tras ser imputado por su supuesta implicación en una trama de corrupción.

- Arriola perdió su cargo de asesor en el TCPV por el mismo motivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0031, 31 de julio de 2010.