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Televisión

El estrellato de los secundarios

El éxito de las series corales relega al personaje principal a un segundo plano

Para ser el protagonista de Mad men, Don Draper pasa menos minutos en pantalla que sus compañeros de reparto en muchos capítulos de las dos últimas temporadas. Pero John Hamm, el actor que le da vida, no tiene de qué preocuparse. Empieza a ser la norma, tanto fuera como dentro de España. Si no, que se lo digan a House, al trío original de Los hombres de Paco, a los alumnos detectives de El internado o al enmascarado Gonzalo de Montalvo de Águila Roja. Todos han acabado cediendo protagonismo, han perdido terreno en favor del insaciable apetito de sus secundarios.

En EE UU, los productores televisivos han preparado una temporada 2010-2011 en la que abundan los repartos abultados. Al ojo clínico de la revista Variety no le ha pasado inadvertida la tendencia y ya la ha catalogado como Efecto Modern Family, en honor de la comedia de situación que revolucionó las audiencias en septiembre (llegará próximamente a Antena 3 y Neox) y en la que se hila fino para que ningún personaje intervenga más que otro.

"Optar por un protagonista claro es como jugártelo todo a un número"

Las series corales han existido siempre (Fama, Twin Peaks, Friends, Doctor en Alaska, Seinfeld), pero el sometimiento del protagonista al secundario nunca ha sido tan claro. A veces sucede debido a la evolución del personaje, como en Mad men, y otras, por el paso arrollador de un secundario con el favor de la audiencia. Este es el caso de Cómo conocí a vuestra madre, comedia en la que el protagonista, Ted Mosby (Josh Radnor), sostiene la mecha en gran parte de los episodios pero tiene que pedirle prestada a otro la pólvora. Ese otro es Barney Stinson (Neil Patrick Harris), sobre el que algunos seguidores de la serie demandan una spin off.

Josep Cister, guionista de Física o química (Ida y Vuelta), explica que las series de protagonista absoluto son complicadas de hacer en España por una cuestión de metraje. "En EE UU tienen una duración de 45 o 50 minutos y una serie de personaje es factible. En España duran unos 70 minutos y necesitan más tramas".

La mayoría de las series en España responden a la estructura multitrama, donde la historia del protagonista se entremezcla con las de otros personajes. Esto permite que se fragmenten los contenidos por edades y sexos: más audiencia y de distintos tipos. Hay ejemplos de todas las cadenas: El internado (Antena 3), Águila Roja, Ana y los 7, Herederos (TVE).

Darío López, guionista de la coral y novedad de la temporada Los protegidos (Antena 3), dice que el metraje no es el único motivo: "Hacer una serie con varios personajes te da la posibilidad de equivocarte más". "Optar por un protagonista claro es como jugártelo todo a un número de la ruleta", añade. "Los secundarios suelen tener más gracia porque no tienes miedo de que caigan mal y te atreves con más cosas".

A este último patrón responde el personaje de Satur (Javier Gutiérrez) en Águila Roja, un simpático criado que le roba más de un capítulo al héroe de la serie de Globomedia. Luis San Narciso, director de cásting de la productora, revela que las corales responden a un deseo de innovación. "Hacer series que giran sobre un solo personaje no te permiten desarrollar historias combinadas y modernas. El tema de los secundarios siempre ha sido muy atractivo. Y el público casi siempre los acaba eligiendo como favoritos. Los míos son los perdedores. Eso sí, hay que cuidar a todos".

El peso de los secundarios es tal que la marcha temporal o indefinida de un protagonista ya no obliga al apagón de una serie. San Narciso pone los ejemplos de Aída (Telecinco) y 7 vidas. La primera resistió y resiste tras la marcha de Carmen Machi (una secundaria que se hizo protagonista) y la segunda hizo lo propio después de que Toni Cantó, primero, y luego Javier Cámara abandonaran el reparto. San Narciso lo tiene claro: "Es mejor que los actores no se muevan, pero es llamativo que las series se mantengan incluso sin estos genios. Aunque se fuera Águila Roja, la serie podría sobrevivir perfectamente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de julio de 2010