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Crítica:

Utopías que se expanden

La web rbp31.org pone banda sonora a la 31ª Bienal de Pontevedra. Esta original propuesta diseñada por el colectivo Escoitar.org, que fusiona elementos radiofónicos y museísticos, se articula como audioguía que acompaña nuestra visita al sexto edificio del Museo de Pontevedra, sede principal de la bienal. Esa idea de disponer estados yuxtapuestos, sonido, ideologías y argumentos en un itinerario, tiene mucho de ejercicio crítico, de repensar las tipologías de lo expositivo, más cuando se trata de una bienal, siempre esperada, siempre discutida. Desde el comienzo ya advertimos una diferenciación con los años anteriores: la sucesión de planos (artísticos, didácticos) organizados como lugares de proyectos, diluyendo lo únicamente expositivo. La bienal, que analiza lo contemporáneo mediante el acercamiento a otras latitudes, se centra este año en Centroamérica y Caribe con una serie de cambios significativos: la expansión territorial y conceptual en diálogo con el contexto, el acierto en el protagonismo del comisario, Santiago Olmo, y la insistencia en generar direcciones entrecruzadas, pensadas como conjuntos o áreas de estudio, para conseguir un mapa de instituciones y agentes que desdibujan, en parte, el centralismo pontevedrés. Santiago, Vigo y Vilagarcía de Arousa son los lugares de expansión.

31ª Bienal de Pontevedra

Utrópicos

Varias sedes: Pontevedra, Vilagarcía

de Arousa y Vigo

Hasta el 12 de septiembre

Bajo el título Utrópicos, retrato de realidades tropicales y utópicas, se hace dialogar la presencia de artistas centroamericanos siempre en clave de conexiones, de narrar contextos, procurando que todo responda a cuestiones derivadas del proyecto. Una filosofía de Ida y vuelta que comparten muchas de las exposiciones, presentadas como capítulos de una investigación. Para la primera de ellas, instalada en el sexto edificio del Museo de Pontevedra, se eligió ese mismo título con intención de activar el diálogo desde una base histórica, con Maruja Mallo, Castelao, Emilia Prieto o Max Jiménez, para narrar la relación cultural con vínculos estéticos actuales. El comisario expone un principio de modernidad que no se agota en el resto de las exposiciones, mientras introduce temas potenciados en las instalaciones de Limber Vilorio, Jorge Perianes o Edgar León, dualidades entre ideal y realidad, y en la muestra Migraciones: mirando al sur, con la observación crítica de la emigración. La exposición más intensa, El aguacero, la siesta, el cañaveral, el tabaco completa el retrato desde componentes políticos, económicos, sociales, con un conjunto de trabajos donde distinguimos a Joaquín Rodríguez del Paso, Carolina Caycedo, Reinier Leiva, Joscelyn Gardner o Rodolfo Peraza con el totalitarismo a través de las canciones franquistas interpretadas por un coro de niños cubanos.

La bienal insiste en plantear cuestiones, estados de perplejidad, mientras se construyen relaciones, especialmente visibles en la sección Archiv-acción o en las sinergias descritas en Tras-misiones hacia los procesos de creación colectiva, donde destaca Todos somos negros, convocatoria abierta de la Facultad de Bellas Artes pontevedresa.

Las intervenciones de Chemi Rosado, Kiko Pérez, Nano4814, Olmo Blanco y Federico Herrero en la zona portuaria de Vilagarcía de Arousa sobresalen en ese esfuerzo por interrelacionar otras geografías, como sucede con el ciclo de videoarte Inquieta Imagen en la sala de la Diputación en Vigo o con la exposición de Tania Bruguera producida por la Fundación RAC. Todos estos aspectos hacen de esta 31ª edición un recomendable evento que apuesta por las preguntas y dispone advertencias e indicaciones críticas sobre el mapa cultural. -Utrópicos

Varias sedes: Pontevedra, Vilagarcía

de Arousa y Vigo

Hasta el 12 de septiembre

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de julio de 2010

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