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Reportaje:LIBROS | Novela negra

Que tengas suerte, Lew Griffin

Un consejo: conozcan a Lew Griffin. Es un detective negro, autodidacta y autodestructivo (sobre todo a base de bourbon), enamorado de la literatura francesa, que sobrevive en Nueva Orleans. Lo encontrarán en El tejedor -el título se inspira en un poema de W. B. Yeats-, del escritor estadounidense James Sallis. La desaparecida editorial Poliedro publicó cinco novelas de la serie en 2003 y 2004. Pasaron con más pena que gloria. Ojalá que en esta segunda oportunidad Griffin tenga más suerte, porque vale la pena. "Tenía la sensación de que chorreaban de mí años de odio, de miedo y de rabia", dice Griffin. En la tercera página de la novela, Lew abre en canal a un tipo. El tejedor recorre cuatro periodos: 1964. Dos negros encargan a Lew que busque a una líder negra desaparecida. En 1970, las cosas le van mejor. Tiene nueva oficina, dólares ahorrados y un par de tarjetas de crédito. Clientes también negros le piden que averigüe qué ha pasado con una chica de 16 años que no regresó a casa. En 1984, las cosas no le pueden ir peor. Está ingresado en un hospital y tiene problemas con la justicia. Su amiga la prostituta LaVerne lo tiene claro: "No podemos escapar del pasado por mucho que corramos". En 1990, logra dar clases de profesor suplente en la universidad, pero recibe un nuevo golpe. El que ha desaparecido ahora es su hijo. Cuatro casos diferentes, pero siempre la historia de Lew Griffin y un viaje intenso a Nueva Orleans. No se lo pierdan.

Otro libro muy recomendable es Seis sospechosos, del autor indio Vikas Swarup, el de Slumdog millionaire. Es un novelón para disfrutar en verano. Vicky Ray, empresario y playboy, hijo del corrupto y temido ministro del Interior, Jagannath Ray, es asesinado durante la fiesta que organiza para celebrar que le han absuelto del asesinato de una joven estudiante. Hay seis sospechosos: Shabnam Saxena, una actriz de Bollywood; Jagannath Ray, el propio padre de Vicky; Larry Page, quédense con el nombre, un norteamericano bastante ton-torrón; Mohan Kumar, otro corrupto que a ratos se cree Gandhi; Munna Móvil, especializado en robar móviles y enamorado, y el maravilloso Eketi, originario de la isla Pequeña Andaman, en el golfo de Bengala. Swarup crea una estructura similar a las de las novelas de Agatha Christie, pero la revienta por los cuatro costados. Cada historia es un estupendo retrato de la India de ahora mismo, una novela coral, con un ritmo endiablado. Seda roja, del escritor chino afincado en Estados Unidos Qiu Xiaolong, y Peste en Breslau, del polaco Marek Krajewski, son dos novelas muy diferentes que tienen en común unos investigadores, ambos policías, muy peculiares. Seda roja es la quinta historia protagonizada por el inspector Chen Cao, poeta y traductor de novelas de suspense, que compagina su trabajo con estudios de literatura clásica china. Cao está de permiso de estudios cuando se producen cuatro asesinatos en serie en Shanghai. Cuatro mujeres jóvenes aparecen muertas vestidas con traje mandarín rojo. La última de las muertas es la policía Hong, que se ofreció como señuelo. Cao regresa y resuelve el caso: los desafueros y la locura de la Revolución china tienen terribles repercusiones en el presente. En Peste en Breslau, el oficial mayor Eberhard Mock, gran conocedor de los clásicos grecolatinos, que se pasa media vida en los burdeles y viaja con frecuencia al paraíso etílico, está en el grupo Antivicio y quiere que lo fichen en Homicidios, pero no hace méritos suficientes. Los ataques de furia incontrolada no le ayudan en nada. Dos prostitutas son asesinadas en Breslau, actual Wroclaw, y Mock dará con sus huesos en la cárcel. Luego se infiltrará en la Cofradía Criminal de los Misántropos para destruirla. Mock, que es un tipo encantador, no tiene reparo en tomarse la justicia por la mano cuando le conviene.

La moda de los escritores suecos hace que conozcamos el país de Norte a Sur y de Oeste a Este, islas incluidas. La hora de las sombras, de Johan Theorin, transcurre en la isla Öland, en el mar Báltico. Un abuelo sensacional, que vive en una residencia de ancianos, investiga la desaparición de su nieto ocurrida 20 años antes, ayudado por un par de amigos de su edad. La descripción del paisaje y el entorno son primordiales. Un poco más al Norte, también en el Báltico, en la isla Gotland, encontramos al comisario Knutas en su tercera aventura, Nadie lo conoce, de Mari Jungstedt: asesinatos en serie, antiguos ritos vikingos y expolio de piezas arqueológicas. Misterioso, de Arne Dahl, se desarrolla en Estocolmo, con viajes a Gotemburgo y Malmö. Asesinatos en serie de empresarios, creación de un nuevo grupo policial y una pista fantástica: una grabación casi desconocida de Thelonious Monk. De Islandia nos llega Ceniza, la tercera novela de Yrsa Sigurdardóttir. En enero de 1973, la erupción de un volcán cubre de cenizas un pequeño pueblo. Veinte años después, el municipio decide reºcuperar algunas de aquellas casas y encuentran tres hombres asesinados y una cabeza. El pasado estalla en el presente y una inteligente abogada tendrá que defender a uno de los habitantes de esa época.

Dos novelas más para este verano: La calma del más fuerte, de Veit Heinichen, sexta historia protagonizada por el comisario de Trieste Proteo Laurenti. Sucede cuando Eslovenia entra en la zona Schengen. Hay multimillonarios especuladores, grupos de ultraderecha, peleas ilegales de perros, tráfico de drogas... Matar de amor, de Sophie Hannah, es el relato tremendo de unas violaciones y de unos hombres muy crueles.

Último consejo: vayan a las librerías, hay mucho más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de julio de 2010