Reportaje:música

Un flamenco con duende inglés

Se publican las tribulaciones españolas de Jason Webster, músico y escritor

Publicado originalmente en 2003, Duende estableció la reputación de Jason Webster en el nutrido mercado de los autores ingleses que explican España, una categoría que cuenta con Gerald Brenan como santo patrón y que ahora tiene a Chris Stewart como estrella máxima.

La versión en castellano de Duende (Los Libros del Lince) llega después de la publicación de otros libros de Webster, un retraso quizás atribuible a lo quijotesco del punto de partida: un inglés, aunque nacido en California (1970), lee una frase de Goethe sobre el duende -"una fuerza misteriosa que todo el mundo siente alguna vez pero que ningún filósofo ha sabido explicar"- y decide instalarse aquí, para aprender guitarra flamenca. No sabía que había precedentes, como Ian Davies o, a otro nivel, Pollito de California.

La aventura es más trágica que cómica. Jason Webster aprende los rudimentos de la sonanta en Alicante, donde mantiene una relación clandestina con una temperamental mujer casada; en Madrid, se integra en un conjunto gitano, flirteando con la delincuencia y la cocaína; finalmente, ejerciendo de guitarrista en una academia de baile granadina, comprende la futilidad de su empeño.

Duende llamó la atención: hay planes para convertirlo en una película. Y creó polémica: Rafael Lloyd, profesor de guitarra que enseñó a Webster en Oxford, alega que el libro recoge algunas de sus propias vivencias. Según él, aunque aseguraba haber sido músico en España, Jason no dominaba el instrumento.

El lector español también puede sorprenderse por algunas anécdotas improbables. Jason aclara que él es "un cuentacuentos que decide buscar la Verdad, con mayúsculas. Me ocurrieron cosas demasiado increíbles para contar; también hay historias que resumen varias experiencias. Da lo mismo que Duende se coloque en las estanterías de libros de ficción o en las de libros de viajes".

Webster, que está casado con una bailaora española y reside en una zona montañosa de Castellón, reconoce cierta decepción en su convivencia con los flamencos: "Creía que los gitanos eran paradigmas de la libertad pero están sometidos a mil reglas internas. El productor de la futura película sugería que introdujera en el guión una historia de amor con una gitana pero eso resultaría muy peligroso para cualquiera de los implicados. Luego, está la atracción por las drogas, como negocio y como hábito. El ejemplo de Camarón tuvo consecuencias letales. Es oro falso: buscas sensaciones del más allá pero no encuentras el duende".

Por el contrario, Webster entiende y justifica la insularidad de los gitanos: "ellos han sido muy castigados, hacen bien en defender sus secretos". Aunque vivió en Granada, nunca llegó a tratar a Enrique Morente: "Y eso que admiro inmensamente Omega. Hay un hermetismo entre los flamencos, con peñas que no aceptan extraños. Comprendo su desconfianza respecto a un guiri curioso: cuando tocaba con los gitanos de Madrid, yo no era más que una mascota, un chiste", recuerda.

El clímax del libro es un encuentro escatológico con Paco de Lucía. "Ese encuentro debe entenderse como una metáfora: es lo más cerca que puedo estar de Paco, que representa la perfección y la dedicación, ocho horas diarias tocando desde que era niño". Personalmente, Webster admira más a Pepe Habichuela, "sublime como acompañante pero además se atreve a medirse con músicos de otras tradiciones, sin perder sus raíces". Jason ya ha dejado la guitarra y se dedica a investigar en los misterios de su país adoptivo: "Me asombra la persistencia de la herencia islámica, aunque muchos españoles lo rechacen. Puede que sea debido a mi formación de arabista pero creo firmemente que el culto a la Virgen María viene más del Corán que de la Biblia, donde solo aparece de pasada".

Tras libros dedicados a la guerra civil y la rehabilitación de una casa rural, donde ahora vive, Webster se pasa próximamente a la novela negra: "ya tengo escritos los dos primeros libros. Es una serie protagonizada por un policía de Albacete que trabaja en Valencia". Risas: "allí no le faltan asuntos para investigar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 22 de julio de 2010.