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Análisis:EN LA CIMA DEL MUNDO | El mejor momento del fútbol español

El balón es el todo

Hace ocho días, la selección tocó el cielo con el Mundial conquistado en Sudáfrica ante Holanda (1-0). Un éxito que culmina el mejor momento en la historia del fútbol español. Así lo han aplaudido desde dentro y fuera. Estas son algunas reflexiones sobre un Mundial inolvidable

Un Mundial no lo gana cualquiera. Solamente ocho selecciones han sido capaces de hacerlo y casi siempre marcaron el devenir táctico y estratégico de este deporte en los años posteriores al triunfo, alimentando a su vez la polémica entre ganar o jugar bien. Los amantes del fútbol recuerdan al Brasil del 58, 70 y 82, a la Holanda del 74 y 78, y a Francia en el 82, equipos que ganaron y perdieron buscando agradar en su propuesta.

Las derrotas dan excusas a los timoratos, que olvidan que este deporte es un espectáculo y, en este sentido, España ha conseguido en los últimos tres años callar muchas críticas... aunque siempre hay alguien esperando un tropiezo para aprovecharse y hablar mal.

Ganó la selección que menos cambió su manera de jugar, la que más creyó en sí misma y en su estilo

El hecho es que la España de la Eurocopa y el Mundial perdurará para siempre en nuestras mentes. Se verán y contarán sus hazañas de generación en generación. El primer Mundial en suelo africano deja lecturas, conclusiones y opiniones para todos los gustos.

Para empezar, hay que suspender a unas selecciones africanas cuyo nivel competitivo fue bajo exceptuando a Ghana. Llegaban pensando que iban a confirmar su progresión y se han dado cuenta, un poco tarde, de que el fútbol es deporte (no política) y juego de equipo (el ego al servicio del equipo y no al revés). El futuro, aún así, es prometedor por la cantera inmensa que tienen. Solo falta tener claro el porqué del fracaso, elegir el buen camino y dejar atrás lucimientos personales de todos los implicados para en el próximo Mundial volver a poner en el campo la alegría con la que vendrán los buenos resultados.

Los árbitros son otra asignatura suspendida a mi modo de ver. ¿Por qué designar a un árbitro que en su país pita ante 5.000 espectadores o menos para arbitrar ante 60 o 70.000? Ese señor no está preparado psicológicamente para soportar el ruido, la presión de los futbolistas que ha visto por la tele, ni la posibilidad de retomar el mando del partido tras un fallo que analizan al segundo 200 cámaras televisivas y transmiten, una y otra vez, a la pantalla gigante del estadio para mayor vergüenza suya. El estamento arbitral debería exigir que fueran los mejores sin importar el número que va de cada país. Además, estoy a favor del uso de las nuevas tecnologías. Sé que es difícil definir para qué usarlas y para qué no, pero da pena ver cómo, por ejemplo, Inglaterra sale del Mundial con un gol legal no concedido o cómo después de expulsar a Zidane hace cuatro años a través del visionado de la jugada en vídeo no se hace lo propio con De Jong tras cargarse a Xabi Alonso. Pienso que ayudaría en jugadas determinantes y la polémica seguiría dando vida a los forofos, porque fútbol y polémica siempre irán de la mano, con tecnología o sin ella.

De cuestiones tácticas y técnicas, mi lectura es que en realidad, como dicen algunos grandes entrenadores de los que tuve la suerte de aprender, está todo inventado. Pero lo importante es la manera de evolucionarlo y mejorarlo para triunfar. Ganó la selección que menos cambió su manera de jugar y moverse en el terreno de juego, o lo que es lo mismo, la que más creyó en sí misma y en su estilo. Aun cuando estuvo al borde de la derrota, se sobrepusieron y buscaron y encontraron soluciones siempre dentro del mismo estilo de juego irrenunciable: el balón es el todo.

Alemania, Holanda y Argentina cambiaron en su partido decisivo el guión que les había ido bien, miraron demasiado las virtudes del contrario, olvidando en exceso las suyas, y lo único que consiguieron fue una derrota y dudas internas. Uruguay, Paraguay y Chile me gustaron mucho dentro de su estilo de equipos fuertes defensivamente, agresivos y con calidad en ataque.

En definitiva, para mí fue un Mundial con bastante buen fútbol desde la tercera jornada de grupos y creo que el triunfo español hará que la mayoría de selecciones importantes como Brasil, Argentina, Italia, Francia, las africanas... (Alemania lleva el camino adelantado y le da resultado) copien las bases de su victoria, con lo que la evolución de este juego se aleje definitivamente del juego violento y feo que sufre con demasiada asiduidad este deporte. De ser así, en Brasil, cuna del fútbol samba y sede del próximo campeonato, se puede vivir un bellísimo espectáculo futbolístico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de julio de 2010