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Reportaje:

El festival más obstinado

Pardiñas, el encuentro musical más constante del verano, alcanza su 31º edición

Ortigueira comezó dos años antes, no se celebró entre 1987 y 1995 y aún hoy se lleva la fama. Pero al festival Pardiñas pertenece el agua: 30 ediciones consecutivas lo avalan como el más teimudo de los encuentros musicales del verano gallego. "Empezamos en aquellos años de la Transición", relata el portavoz de la asociación promotora del certamen, Alfonso Blanco Torrado, "buscábamos una manera diferente de hacer fiesta". Ayer, en Lugo, presentó el programa de conciertos y muestras que permitará a Pardiñas superar las tres decenas de convocatorias. Será en la aldea del mismo nombre, en el municipio de Guitiriz, el fin de semana del 7 de agosto.

"Entonces, en las verbenas no se escuchaba apenas música gallega", hace memoria el también fundador de la agrupación Xermolos, impulsora del festival. Era 1980 y sólo las ganas de la juventud, recuerda, contribuyeron a edificar la Feira e festa da música e da arte en el rural de la Terra Chá. "Éramos revoltosos", admite, "no gustábamos mucho al régimen que había en aquel momento". Xermolos, activa desde 1977, encajaba en la categoría de asociaciones culturales creadas en el ocaso de la dictadura que sirvieron para que la cultura gallega y crítica intentase superar el ostracismo. Y fue con esos objetivos en mente que decidieron organizar el festival.

"Éramos revoltosos, no gustábamos al régimen", recuerda su fundador

La primera cita costó 100.000 pesetas. Este año hay 120.000 euros

Pero el trayecto no resultó del todo apacible. "Costó que prendiese, sobre todo en la gente de la zona", relata. Las críticas ante el desembarco de barbudos, melenas al viento, hippies politizados o escritores en gallego -los poetas Xosé María Díaz Castro o Manuel María fueron presencias habituales de la cita- no se hicieron esperar. "Sí, hubo reacción, pero la fiesta fue calando, sobre todo porque los jóvenes la apoyaron desde el principio". A aquellos primeros encuentros asistían, habla Blanco Torrado de memoria, unas 3.000 personas. Más de 20.000 lo hicieron el año pasado. Y de las 100.000 pesetas (600 euros) con las que se sufragó la edición de 1980 se pasó a los 120.000 euros (20 millones de pesetas) del presupuesto de este año. Desde 2009, es Festa de Interese Galega, a petición del Ayuntamiento de Guitiriz.

El crecimiento, sin embargo, fue exponencial. En el segundo cartel ya figuró Amancio Prada, de alto caché, y que acaba de girar por Japón. "A Quenlla, Milladoiro, Kepa Junkera, Oskorri", responde Alfonso Blanco cuando se le pregunta qué conciertos guarda en la retina: "Sobre todo porque se volcaron con el festival". Y con Radio Océano, la banda post-punk coruñesa abanderada del atlantismo y pra la que el porta Lois Pereiro escribió letras, debió pasar revista ante la Guardia Civil. "Se habían presentado unos de Ferrol a denunciar que aquellos que tocaban en Pardiñas no eran los auténticos Radio Océano", explica. Al cuartel, para probar la dientidad del grupo, lo acompañó el vocalista, Xosé Manuel Pereiro.

En otras ocasiones, Pardiñas funcionó del altavoz para las reivindicaciones obreras. Los trabajadores del siderúrgica pública Sidegasa, con sede en Teixeiro, o del aserradero de piedra Ingemarga, de Guitiriz y con 200 empleados, subieron a los palcos festivos a expresar sus luchas. "En Pardiñas, al final, formamos una una familia que se ve una vez al año", describe su casi inventor, "en el que lo que importa es el clima de libertad, los lazos de amistad, la camaradería".

Para reforzar la fraternidad festivalera, la organización ha buscado "músicos que, más que situarse frente al público pasivo, busquen el cuerpo a cuerpo". El sábado 7 de agosto pasarán por la Terra Chá el folk fusion de Bellón Maceiras Quinteto, la electrónica balcánica de Äl Jawala, la "música impura" de Canteca de Macao y el "marxismo electricista" de Galegoz. El domingo será el turno de la fanfarria Güintervan, as "cantigas tabernícolas" de Pelepau, los irlandeses Pelepau, el grupo del gaitero Pablo Seoane y Xosé Manuel Budiño, que estrena Volta. Con apoyo económico del Xacobeo -el único encuentro en el área de Lugo-, Pardiñas también acogerá la muestra de artesanía, la exposición de instrumentos con espacio para los espontáneos y el pregón del sociólogo Bernardo García Cendán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de julio de 2010