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Crónica:MUNDIAL DE F-1 | Gran Premio de Gran Bretaña

Webber saca pecho

"No está mal para un segundo piloto", dice el australiano de Red Bull tras imponerse a Hamilton y Rosberg - Vettel, 7º, y Alonso, 14º, traicionados por la ansiedad y sus errores

Pausado, como siempre, tranquilo, pero no por ello menos firme en sus posturas, Mark Webber soltó una extraña celebración por la radio a su equipo cuando atravesó como ganador la línea de llegada del Gran Premio de Gran Bretaña. "No está mal para ser el segundo piloto", les dijo con su inglés australiano y su humor socarrón. En la escudería lo encajaron como pudieron. "Bien hecho Mark", le respondió Christian Horner, el director. "Ahora puedes sonreír tranquilo". Pero, a sus 33 años, Webber no se reía. Al contrario. Estaba muy enfadado. Y lo dejó patente en su primera respuesta en la conferencia de prensa, cuando le preguntaron por qué había dicho aquello. "Si hubiera sabido que las cosas irían por este camino no habría firmado otro año con ellos", respondió.

"Si hubiera sabido que las cosas iban a ir así, no habría renovado", dice el ganador

Webber no se rinde. Está dispuesto a luchar contra su compañero de equipo, Sebastian Vettel, y contra el equipo si es necesario para defender sus opciones al título. Ayer era el segundo piloto porque iba por detrás de Vettel en la clasificación del Mundial y le quitaron el alerón delantero nuevo. Hoy debe ser el primero, porque en la general es tercero -por detrás de Hamilton y Button-. ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Seguirá el equipo dando su apoyo incondicional al niño que protege desde que firmó con el Red Bull Junior Team hace ya cinco años, y al que consideran la gran esperanza del automovilismo mundial?, ¿o cambiará su actitud y mantendrá la igualdad entre sus dos pilotos?

Una cosa está clara, la victoria de Webber ayer, la tercera de la temporada y la quinta de su carrera, constata la calidad del piloto australiano y le sitúa en primer plano en la pugna por el campeonato. En un circuito tan emblemático como Silverstone marcó su línea de conducta desde el primer segundo. Realizó una salida impecable desde la segunda posición -curiosamente en casi todas las carreras del fin de semana salió mejor el segundo que el primero- y Vettel no logró alcanzarle aunque lo intentó con todas sus fuerzas. Lo mismo le ocurrió a Fernando Alonso, que perdió posiciones hasta caerse al séptimo puesto, emparejado con Barrichello y Massa, a los que después pasó entre toques para colocarse quinto.

Tanto a Vettel como a Alonso pareció traicionarles la ansiedad. Por diversos motivos, los dos tienen necesidad de demostrar que son los mejores. El alemán porque sabe que es la apuesta de su equipo. El español, porque ha fichado por Ferrari y se ha dado por hecho que este tándem era imbatible. Sin embargo, a ambos les condenaron sus propios errores. Vettel luchó como un condenado al principio para no perder la posición de líder que le concedía la pole. Pero su desesperación le llevó a pisar la hierba en la primera curva y luego un toque con Hamilton le llevó fuera de la pista y al taller con una rueda pinchada.

Ahí acabó realmente su carrera y la de Massa, que también pinchó tras un toque con Alonso. Los dos salieron del taller los últimos y remontaron hasta donde pudieron. Para Alonso la carrera acabó algo más tarde, cuando en la 17ª vuelta adelantó a Robert Kubica por encima de una variante y decidió que no debía cederle el paso. "Yo estaba en el interior y él tenía el exterior. Me pasó con las cuatro ruedas fuera del trazado", comentó Kubica. "El equipo me dijo que debía devolverme la posición. Pero antes de que pudiera hacerlo, yo ya había abandonado por un problema en la dirección asistida". El polaco tardó dos vueltas en retirarse.

Alonso era entonces cuarto, pero todo pendía de un hilo. Era evidente que iba a caerle una sanción. Y se produjo 10 vueltas más tarde, justo antes de que apareciera el coche de seguridad por un incidente entre Sutil y De la Rosa, que acabó abandonando al igual que Alguersuari. El safety perjudicó a Alonso, porque le dejó en la cola (18º) tras cumplir la sanción, pero benefició a Vettel, porque le acercó a todos los coches que le precedían. El resultado de ello fue que Vettel concluyó el séptimo y Alonso, el 14º, tras pasarse 16 vueltas intentando adelantar a Liuzi.

Webber ganó tranquilo y sin ninguna oposición. Hamilton y Rosberg sacaron partido de la pugna entre los Red Bull y entre los Ferrari y lograron subir al podio en una carrera en la que nadie les daba realmente opciones. Y Button acabó cuarto sin hacer ruido. El Mundial sigue muy vivo. Pero la lucha se centra cada vez más entre McLaren y Red Bull. Alonso está ya a 47 puntos del líder.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 2010