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Reportaje:NAVALACRUZ | Pueblo de Iker Casillas | SUDÁFRICA 2010 | La gran fiesta de la afición

En el cine de Iker

Los aficionados se reúnen en torno a la vela que presidió la Eurocopa

Navalacruz (Ávila)

Ningún niño de Navalacruz quería ponerse de portero y le tocó a Iker Casillas. Con más o menos imaginación, estos son los comienzos que a los 260 habitantes de este pequeño pueblo de Ávila les gusta recordar al guardameta. Ayer eran unos cuantos menos. "Muchos se han ido a Madrid y otros están en una boda y en una despedida de soltero", dice Belén. Vive en la capital, pero quería ver el partido en el pueblo de la familia de Casillas. "Mañana me he pedido el día libre para poder ir a celebrarlo allí", cuenta mientras sus dos hijos, ataviados con la equipación de la selección, terminan de merendar en el bar de Sabi.

Este local, en la plaza de Navalacruz, fue uno de los dos puntos de reunión. Una camiseta de Casillas firmada, un cartel colgando de una terraza en el que se podía leer Iker te queremos. Todo estaba preparado. El árbitro pitó el inicio del partido y se hizo el silencio. Los holandeses empezaron a apretar con sus patadas, los goles no llegaban y la familia de Casillas no aparecía. "Casi todos están en Madrid o Sudáfrica", recuerda la esposa del alcalde. Entonces apareció el talismán: la vela que la abuela de Casillas, natural de Navalacruz, usó durante la Eurocopa.

Unas calles más abajo de la plaza está el centro cultural, segundo centro neurálgico para ver la final. "Hemos instalado una pantalla de cine que donó Casillas", cuenta la mujer del alcalde Benigno. Es un regalo más de los que el madridista hizo cuando fundó el campus que lleva su nombre en la dehesa cercana a Navalacruz.

En Navalacruz ya desde la ceremonia de clausura que precedió al partido sonaba lo que puede considerarse la versión abulense de la vuvuzela: un híbrido entre la clásica trompeta y una bocina.

La batalla, anoche, no solo fue en el campo. Los vecinos disputaron su particular final. Entre el bar de Sabi y la pantalla del Ayuntamiento. ¿El resultado? Empate. Ambas aficiones eran la misma. Todos animaban al mismo equipo y al mismo jugador. Al que veían corretear por Navalacruz cuando era pequeño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de julio de 2010