Tribuna:Sudáfrica 2010 | Holanda-España: las clavesTribuna
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Por España y por el fútbol

Hoy se hace el silencio para que hable solo el fútbol. Esta noche la vida de todos nosotros quedará en suspenso durante 90 minutos, pendientes del resultado de un partido.

Estamos ante la expresión máxima de la grandeza del deporte, la magia capaz de hacer vibrar a millones de personas a la vez ante un mismo acontecimiento. Todos nos sentimos parte de una misma energía colectiva donde se integran de manera armoniosa y fructífera quienes hasta hace poco eran rivales enconados. De forma natural, sin complicaciones, artificios o discursos, madridistas y culés hemos celebrado con el mismo entusiasmo los pases mágicos de Xavi, el cabezazo histórico de Puyol, las carreras de Sergio Ramos o los increíbles paradones de Casillas. Esta noche volverá a suceder: unos se pintaran la cara y saldrán a la calle a celebrarlo de la manera más ruidosa posible, otros nos quedaremos en casa y lo seguiremos en familia, incluso habrá quien no pueda ver el partido, pero todos estaremos unidos detrás del equipo que a todos nos representa. ¡Y qué orgullo que nos represente un equipo tan sensacional! La España que nuestra selección presenta al mundo es una España joven, moderna, desinhibida y eficaz. Una España que inspira confianza y optimismo.

La furia española es mucho más eficaz cuando va a acompañada por la perseverancia y el control

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Este domingo 11 julio ya está señalado como una fecha imborrable en el imaginario de todos nosotros. Pase lo que pase, esta noche los integrantes de esta selección ya han hecho historia porque los niños de hoy seguirán recordando sus nombres cuando sean adultos. Cada vez que España participe en un Mundial lo hará sin urgencias históricas, los jugadores de hoy han marcado el camino de nuevos y mayores éxitos para el futuro. Eso ya está ganado y, pase lo que pase esta noche, nadie podrá arrebatarnos la satisfacción, la alegría y el orgullo que esta selección ha regalado a todos los españoles durante el campeonato.

Del Bosque y los suyos llegan a la final con los deberes hechos; han cumplido más allá de las expectativas, han enterrado los tópicos, jubilado los fatalismos y superado los complejos para escribir una página memorable de nuestro deporte.

Son un equipo ganador y no por casualidad o por una extraordinaria conjunción astral, sino por el trabajo bien hecho y mantenido en el tiempo; porque la calidad de cada uno de los jugadores se ha puesto al servicio del proyecto común y no hubo más protagonismo que el del equipo.

Demostraron que son una selección fuerte porque nunca renunciaron a su personalidad. Consiguieron mantener en todo momento la concentración y la confianza necesarias para sobreponerse a las dificultades. Han tenido cabeza y corazón. Han demostrado que la furia española es mucho más eficaz cuando va a acompañada por la paciencia, la perseverancia y el control. Por todo ello constituyen un ejemplo impagable... Y no solo en términos deportivos.

Esta noche nuestros jugadores saltarán al césped con el aliento de toda una nación tras ellos. Son la selección española, nuestra selección, y eso nos basta; pero son también la selección de los aficionados a este gran deporte en todo el mundo.

Nuestros jugadores han llevado a Sudáfrica la alegría, la precisión, la imaginación y el control de ese descontrolado balón. Solo les han faltado los goles y estoy seguro de que esos vendrán esta noche. Los españoles han sido los grandes defensores del fútbol en este Mundial y, en justa correspondencia, esta noche hablará el fútbol, el universal, para agradecer la entrega de los nuestros con la gloria del campeonato.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de julio de 2010.

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