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Necrológica:

Nasr Hamid Abu Zayd, intelectual egipcio renovador del islam

Su interpretación del Corán abrió puertas a la igualdad y la libertad

Nasr Hamid Abu Zayd, intelectual egipcio fallecido el 5 de julio en El Cairo, a los 67 años, ha sido una de las voces más controvertidas e innovadoras del islam del siglo XX. En los años noventa, la mentecatez instalada en la vida pública egipcia le hizo pagar con el exilio su independencia intelectual. No volvió a El Cairo hasta hace dos semanas.

Nacido en Tanta, en el delta del Nilo, el 7 de octubre de 1943, su acceso a la Universidad, tardío, coincidió con la generalización de este derecho, impulsado por la reforma educativa naserista. Tras licenciarse en Filología Árabe y doctorarse en Estudios Islámicos por la Universidad de El Cairo, se incorporó a esta. Realizó estancias docentes en Jartum (Sudán) y Osaka (Japón). Y en 1992, al presentarse a cátedra en El Cairo, se destapó la caja de los truenos islamista. Es una historia muy del Egipto de Mubarak, en la que confluyen lo intelectual, lo académico y lo político. La denegación de la cátedra a Abu Zayd se convirtió en un asunto de Estado. El informe de un colega alegaba que sus rupturistas trabajos de crítica textual atentaban contra el islam. La polémica se propagó de la Universidad a la mezquita y a los tribunales, atizada por predicadores islamistas. La hisba, una doctrina de la jurisprudencia islámica que permite a los individuos personarse contra quien piensen que atenta contra el islam, fue el subterfugio jurídico del clan islamista. La Corte de Apelación de El Cairo sentenció que era un apóstata, y decretó nulo su matrimonio con la hispanista Ibtihal Yunis (según la legislación egipcia, una musulmana no puede estar casada con un no musulmán). La pareja sufrió amenazas de grupos radicales, y abandonó Egipto el verano de 1995. Madrid primero y luego fueron su destino Leiden y Utrecht (Holanda). En esta dio clase hasta este curso.

Su aportación radical a los estudios islámicos fue su hermenéutica del texto coránico. La práctica exegética del Corán centrada en lo lingüístico cuenta con siglos de historia (nuestro paisano Ibn Hazm fue uno de sus valedores). La novedad es que Abu Zayd defiende la contingencia histórica de toda interpretación y la esencia dialógica del texto. Esto convierte al Corán en discurso oral en el tiempo. El significado del texto sagrado, de la palabra de Dios transmitida a Mahoma y transcrita en árabe en el siglo VII, es fluido, mudable y humano. Esta visión estaba llamada a chocar con el conservadurismo reinante en el islam estandarizado, desde el patrocinado por la Universidad de Al-Azhar, el de los viejos Hermanos Musulmanes o los grupos de inspiración y financiación wahabí, hasta el de los muftíes globalizados de Internet.

De su abundante obra solo está en español el texto divulgativo El Corán y el futuro del islam (Herder, 2009). Su pensamiento abrió caminos útiles, sobre todo, para el feminismo islámico. Su "hermenéutica humanista", como él la definía, permite la actualización continua del Corán, al que se restituye su papel central en la historia, cultura y vida de los musulmanes. La igualdad (con independencia de confesión, género, orientación sexual, etnia u origen), la participación en el gobierno de la comunidad o la libertad individual son imperativos islámicos según su lectura del Corán. Su vida ejemplifica que no es la falta de vigor de la clase intelectual araboislámica la causante de la penuria de libertades de Rabat a Teherán. Las cárceles y el exilio han sido el final de demasiados proyectos intelectuales.

Luz Gómez García es profesora de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad Autónoma de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de julio de 2010

Fe de errores
La fotografía de Nasr Hamid Abu Zayd, publicada en la sección de Obituarios el 10 de julio, fue cedida por Casa Árabe.