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Carlos de Inglaterra quita las cenas y sirve canapés

El Príncipe recortó gastos y ganó un 4% más en 2009

Aunque a todos aquellos que luchan por llegar a fin de mes les cueste creerlo, Carlos de Inglaterra "vive en el mundo real". Así lo ha asegurado su secretario privado al informar del recorte en los gastos oficiales del príncipe a cuenta del Estado. Esa factura, que se sufraga con los impuestos del contribuyente, disminuyó de 12,5 millones de libras en 2008 (más de 15 millones de euros) a 10,7 millones el año pasado, en consonancia con unos tiempos de crisis que sin embargo no ha mermado un ápice la fortuna personal del heredero del trono. Bien al contrario, en un momento de turbulencias financieras, los ingresos privados del hijo mayor de la Reina, procedentes de sus compañías radicadas en el ducado de Cornualles, incluso aumentaron un 4% durante el último ejercicio.

Las actividades empresariales del heredero del trono inglés en el ducado están exentas de cargas fiscales, por ser parte de la corona, pero a título personal el príncipe pagó casi un 13% más de impuestos, es decir, 4,3 millones de euros, según la radiografía de sus cuentas que Clarence House ha difundido esta semana.

Su secretario Michael Peat atribuye la disminución del dispendio público al capítulo de viajes oficiales al extranjero durante 2009, un total de 76.000 kilómetros recorridos casi siempre junto a su esposa Camila, porque muchos fueron subvencionados por los propios anfitriones. La tendencia al ahorro se quiebra, no obstante, en capítulos como prensa e información, mantenimiento y limpieza, donaciones y regalos y, sobre todo, jardinería, que pasa de 65.000 libras (unos 79.000 euros) a 125.000.

Pero lo que realmente ha llamado la atención de la prensa es cómo Carlos lograba ahorrar a base de sustituir pantagruélicas cenas por fiestas que nutrieron a los invitados a base de canapés. Objeto de más de un comentario jocoso, la frivolidad del dato ha irritado a grupos antimonárquicos como Republic, contraria a sufragar los costes de una figura no electa. La organización es una de las voces que lleva meses criticando al Príncipe por su "injerencia antidemocrática" en asuntos urbanísticos, esto es, sus presiones sobre el emirato de Qatar para que frenara la construcción de un complejo de apartamentos diseñado por Richard Rogers en Londres. Carlos asegura en su defensa que solo pretende defender a la gente de a pie frente a los promotores inmobiliarios. "Si esa es su intención, que se presente a unas elecciones", ha sido la respuesta del arquitecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de julio de 2010