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Crónica:URUGUAY 2 - COREA DEL SUR 1 | SUDÁFRICA 2010 | Octavos

El peso de la tradición

Dos goles de Luis Suárez clasifican a Uruguay ante una Corea alegre e inocente

En el 60 aniversario de su último Mundial conquistado, el del Maracanazo, Uruguay le hizo un guiño a su historia clasificándose para cuartos por primera vez en 40 años. Gracias a dos delanteros de primera: Forlán y Luis Suárez. Y gracias a la inocencia sin fin de una Corea del Sur tan entusiasta como falta de oficio en las dos áreas. En su vuelta a la selección 20 años después, el Maestro Tabárez vivió una tarde inolvidable.

Los uruguayos lo celebraron como lo que era, una gesta para un pueblo de tres millones de habitantes. Los coreanos mezclaron las lágrimas con las gotas de lluvia y caminaron cabizbajos al encuentro de sus seguidores, aunque no tenían nada de qué avergonzarse: su progresión ha sido constante desde que Hiddink sentara las bases en 2002. Ayer cayeron con dignidad. A falta de dos minutos, el tibio remate de Dong, solo ante Muslera, simbolizó la falta de malicia que les dejó fuera.

La jugada de Forlán en el primer gol fue excelente. Entre tres adversarios, se abrió un espacio por el centro a base de requiebros y cedió a Cavani. El delantero del Palermo le devolvió un melón caído en el extremo izquierdo. Allí se presentó Forlán, que volvió a recortar al lateral Du-ri antes de centrar al segundo palo. Un centro que el portero Jung se comió sin sospechar que Luis Suárez llegaba por el otro lado. Suárez solo hubo de colocar el interior del pie derecho para marcar. El contenido Tabárez cerró los puños y gritó el gol con una furia muy antigua. Suárez presenta unos números estratosféricos: 55 goles en 61 partidos entre el Ajax y la selección. Uruguay tuvo que recurrir a su oficio ancestral para parar las embestidas asiáticas. Tras el gol, el combinado celeste se retiró a sus aposentos y, desde allí, quiso sentenciar a la contra. El lateral derecho Maxi Peréz le dio muy buena salida por ese carril. En una de sus incursiones, tras un globo a un defensa, su disparo golpeó en el codo de Kim, que lo había sacado para frenar el disparo. El árbitro pensó que no había intención.

El Maestro Tabárez había dispuesto una alineación atrevida, siguiendo la moda del 4-3-3, con Forlán, Suárez y Cavani alternando arriba sus posiciones. Ante la ausencia de centrocampistas hábiles, decidió partir el equipo. Ustedes defiéndase bien, les dijo a sus zagueros, que los delanteros, ya se encargarán de convertir.

La segunda parte arrancó con una lluvia pertinaz y un ataque también persistente de Corea. Un mal despeje de cabeza y la falta de decisión de Muslera propiciaron el gol de cabeza de Chung-yong. El partido se puso precioso. Uruguay se vio obligado a salir de su madriguera. Y Corea esperaba algún contragolpe. Luis Suárez recibió un regalo en el pico izquierdo del área que convirtió en un golazo. Por el disparo enroscado que buscó y encontró la parte interior del poste más alejado. Ese balón pesaba mucho para Jung. Lo mismo que la tradición del centenario fútbol uruguayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de junio de 2010