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San Sebastián empieza a aliviar su tráfico

El Segundo Cinturón donostiarra suma 17 kilómetros a la red de autopistas - Abierto el nuevo vial entre Aritzeta y Rentería tras invertir 350 millones

Guipúzcoa añadió ayer 17 kilómetros a su red de carreteras de alta capacidad tras la apertura al tráfico del Segundo Cinturón de San Sebastián, la autopista de pago que discurre desde Rentería hasta Aritzeta. Han sido necesarios 15 años de estudios y tres más de obras para poner en servicio una infraestructura viaria concebida, según los responsables de la Diputación, como la gran solución a la elevada densidad de tráfico y los altos índices de siniestralidad que registra la actual variante donostiarra, por la que circulan cada día más de 100.000 vehículos. Si todo marcha según lo previsto, 40.000 de ello serán absorbidos por el Segundo Cinturón, y dejarán la variante, que ahora pasará a denominarse oficialmente GI-20, para el tráfico local.

La AP-8 costará 37 céntimos más entre Irún y Zarautz desde el 1 de julio

El Segundo Cinturón, que cuenta con seis carriles en total en gran parte de su trazado, seis túneles y 14 viaductos, ha requerido de una inversión foral de 350 millones de euros -20,5 millones de euros por cada kilómetro-, una cifra que supera con creces el montante por el que fue inicialmente adjudicado. El día de la colocación de la primera piedra del tramo Lasarte-Astigarraga, en el mes de mayo de 2007, el entonces diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri, precisó que las obras de esta autopista se adjudicaron por 262,7 millones. Tres años después, la desviación presupuestaria supone el 33%.

Unos 4.000 operarios de 150 empresas han trabajado durante este periodo en la construcción de una carretera que quedará integrada en la AP-1/AP-8, la nueva denominación para la antigua A-8 (Bilbao-Behobia).

El Segundo Cinturón cuenta con una conexión con la N-I en Lasarte-Oria y otra con la Autovía del Urumea en Astigarraga, lo que aliviará los accesos a San Sebastián y ofrecerá rutas opcionales al tráfico pesado de largo recorrido que atraviesa Guipúzcoa a diario.

En la nueva reorganización viaria aprobada en esta provincia por la Diputación, la AP-1/AP-8 pasa a ser el principal eje transnacional norte-sur, en detrimento de la N-I.

El nuevo vial entró ayer en servicio a las 15.45, después del acto de inauguración oficial, al que asistieron por la mañana diversas autoridades, entre ellas el consejero de Transportes, Iñaki Arriola; el diputado general Markel Olano; el titular foral de Infraestructuras Viarias, Eneko Goia, o el alcalde de Rentería, Juan Carlos Merino.

El uso del Segundo Cinturón obligará al pago de un peaje a partir del próximo 1 de julio. Su apertura al tráfico rodado ha llevado a la Diputación a encarecer en 37 céntimos la tarifa que se paga en las estaciones de peaje de Zarautz, Orio, Oiartzun e Irún de la AP-8.

El precio se incrementa para todos los vehículos, circulen o no por el Segundo Cinturón, lo que algunos grupos de la oposición han denominado como "peaje preventivo". Este incremento no se aplicará a los conductores guipuzcoanos que utilicen la tarjeta ViaT y realicen al menos un viaje de ida y vuelta por el mismo peaje en menos de 24 horas.

El pleno del Ayuntamiento de San Sebastián sancionó ayer por unanimidad su nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), que sustituye al anterior, aprobado en 1995, e incluye la posibilidad de construir 16.680 viviendas en la ciudad, el 62% de ellas protegidas. "Es el mejor plan para salir adecuadamente de la crisis que atraviesan la economía y el sector inmobiliario", afirmó el alcalde, Odón Elorza. El PGOU tiene una vigencia de ocho años.

El fuerte aumento de las viviendas de protección pública, la aproximación de la periferia al centro de la capital guipuzcoana a través del impulso de los barrios, la consolidación de los principales espacios naturales y la apuesta por un transporte público sostenible son los grandes pilares recogidos en el nuevo plan urbanístico.

El planeamiento recoge el proyecto de la pasarela de Mompás, así como el traslado de la cárcel de Martutene hasta el barrio de Zubieta, donde también está prevista la futura incineradora para toda la provincia. El Ayuntamiento deja abierta la opción de conseguir el suelo de los cuarteles militares de Loyola para destinarlo a crear un polígono residencial.

La vivienda pública supone uno de los elementos cruciales del Plan General donostiarra. Se han añadido casi 500 a las inicialmente previstas. Jorge Letamendia, concejal delegado de Urbanismo, explicó que de los 16.680 pisos planteados, un tercio serán de precio libre y el resto protegidas, la mitad de ellas en régimen de alquiler.

El consistorio aprobó igualmente la nueva ordenanza de civismo que impedirá ir desnudo por la ciudad, salvo en la playa de La Zurriola. La normativa intenta evitar situaciones como las protagonizadas por el francés Irwin, quien a menudo se paseaba desnudo y en bicicleta por las calles donostiarras, por lo que tuvo que responder ante la justicia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 2010