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Noche de San Juan con olor a caucho

Las verbenas y hogueras playeras apenas notaron los paros del transporte

Recién caía la tarde y la playa de la Malva-rosa, en Valencia, ya olía a carne a la brasa. Cientos de verbeneros bailaban al ritmo de los tambores, mientras otros tantos llegaban en tranvía y autobús para preparar sus hogueras de San Juan. Cerca, decenas de camiones entraban en el puerto con la parafernalia de la fórmula 1: anoche se quemó la madera y el domingo, en la carrera, el caucho de las ruedas.

Pese a los parones anunciados por los sindicatos de Ferrocarrils de la Generalitat y la EMT para anoche, los festeros tuvieron suficiente con los servicios mínimos y quien no pudo engancharse a un vagón, eligió caminar. Se temían retenciones ya que la avenida del Puerto, lisiada para la circulación por el trazado del circuito, apenas soporta tráfico. El punto más conflictivo según un agente de la Policía Local, el cruce entre esta avenida y la de Serrería, entró en la noche sin retenciones, igual que la rotonda de la estación de tren de El Cabanyal.

Los paros en la EMT, el metro y el tranvía seguirán hasta el domingo

El sindicato SIF denuncia que los conductores no pueden ir al baño

Los sindicatos ya avisaron por la tarde de que el paro sería más simbólico que efectivo, sobre todo el de la EMT, puesto que los servicios mínimos, en torno al 65%, se aplicarían sobre un operativo especial organizado con motivo de la noche de San Juan y la carrera de fórmula 1. Así, pasaron menos convoyes que de costumbre pero más de los esperados por el servicio especial.

Según se alcanzaba la orilla, la edad media de los festeros descendía, mientras la densidad de litronas por metro cuadrado no paraba de aumentar. En el paseo marítimo, en cambio, predominaba la treintena larga y el bocata de sobaquillo. Raúl Ortega, de 35 años, vendía panojas de maíz en un pequeño puesto al raso. "En una noche así", calculó, "se pueden vender hasta 400 panojas". Allí estará todavía, pues la sesión de San Juan no acaba hasta entrada la noche del 24. El truco, explicó, está en los turnos. "Cada ocho horas cambio con mi compañero", dijo. Raúl es un habitual de las hogueras y ve cómo queda la arena cuando amanece: "Hecha polvo, la playa queda hecha una locura". Para intentar evitarlo, varios operarios del Ayuntamiento repartieron bolsas amarillas enormes, hasta 40.000. Aun así, la policía tenía previsto desalojar la verbena a partir de las cinco de la madrugada, justo cuando acababa el paro de Ferrocarrils.

La huelga del transporte público, que apenas afectó a la verbena, continuará, si no hay acuerdo, hasta después de la carrera del domingo. En el caso de la EMT, la empresa y los sindicatos ni siquiera se sientan a hablar. "Nos dijeron que no nos iban a llamar", se excusó Vicente Moreno, de la UGT. En Ferrocarriles de la Generalitat (FGV), la última reunión entre ambas partes fue el martes. Según UGT, sirvió solo para que la empresa ratificase su decisión de querellarse contra los sindicatos por "promover una huelga ilegal". La disputa es consecuencia de la falta de acuerdo en torno a las condiciones del convenio laboral que deben firmar.

La EMT dispuso servicios mínimos de 21.00 a 23.00, de 1.00 a 3.00 y de 7.00 a 9.00. El metro y el tranvía, desde las 20.00 hasta las 5.00. En estos intervalos, el transporte urbano funcionó en torno al 65% de sus posibilidades. "El impacto de los paros", aclaró Vicente Moreno, de UGT, "es sin embargo menor de lo normal, pues la empresa, una vez lo supo, aumentó los servicios especiales". Por su lado, Antonio Soler, de la sección sindical de UGT en FGV, reconoció: "A la hora que paramos [de 20.00 a 5.00], los tranvías, sobre todo, van llenos". "Se notará", admitió, "pues hay menos trenes que el año pasado". Los tranvías, que llegan al pie del paseo, circulaban repletos ya cerca de las 20.30.

Todo el tráfico particular que buscaba la playa del norte de la ciudad (desde Natzaret a la avenida del Puerto) hubo de bajar hasta las avenidas del Mediterráneo y Tarongers para evitar los cortes derivados del trazado de la fórmula 1. Además, el puente de Astilleros, que enlaza Natzaret con la calle del Ingeniero Manuel Soto, donde duermen los tinglados del puerto, aísla el barrio de la ciudad desde el domingo pasado hasta que se desmonten las gradas del circuito, cuando acabe la carrera.

Por otra parte, en Alicante continuaron también tanto los paros en el tranvía motivados por la falta de acuerdo en el convenio colectivo, y que seguirán hasta mañana, como la huelga de maquinistas debido a la reordenación de su jornada de trabajo y a la decisión de FGV de recortar en ocho el número de efectivos. El Sindicato Independiente Ferroviario, de hecho, denunció que los nuevos horarios laborales marcados por la empresa impiden a los trabajadores tener tiempo para ir al aseo. Como consecuencia de esta situación, continuó el SIF, "el túnel de Luceros se ha convertido en un aseo improvisado para los trabajadores que no se pueden aguantar las ganas de ir al baño con la consecuente falta de higiene y salubridad". FGV respondió a las críticas y aseguró que los maquinistas tienen suficiente tiempo de descanso y que tienen su propio servicio a disposición de la plantilla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de junio de 2010