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Shakespeare y Mendelssohn se dan la mano en el Festival Mozart

El Festival Mozart de A Coruña presentó el sábado su apuesta más rompedora: El Sueño de una Noche de Verano de Shakespeare, con la música incidental creada por Mendelssohn para su representación de 1843 en la corte de Prusia. Música al servicio del teatro, espléndidamente servida por la Orquestra Sinfónica de Galicia. Desde la obertura, por momentos chispeante, solemne y misteriosa, hasta el final, la Sinfónica se creció con la dirección, siempre precisa y detallista, de un Rubén Gimeno (cuyo nombre no figuraba en el programa de mano que se dio al público) especialmente inspirado, pese a las circunstancias en que se desarrollaron ensayos y función.

Morboria Teatro presentó a su vez una producción de escenografía austera, pero de gran riqueza visual por vestuario, iluminación y movimiento de actores. Fue una pena no poder oírlos más claramente. Usar micrófonos en la línea de candilejas, con amplificación y ecualización francamente mediocres en vez de elementos inalámbricos individuales malogró seriamente la audición.

El Palacio de la Ópera presentaba un cuarto de sus asientos vacíos al empezar la representación. La incómoda sensación de vacío anímico que produce la visión de tanta tapicería aumentó con los abandonos producidos tras el descanso. La acústica de este auditorio no es, en absoluto, apta para el arte de Talía. Un verdadero teatro como el Rosalía de Castro habría permitido dos llenos y oír la proyección de voz de los actores en su hábitat natural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de junio de 2010