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Reportaje:SUDÁFRICA 2010 | España-Suiza

Demasiado barrocos

La selección fue estéril en las dos áreas - El centro del campo no mezcló con soltura y a la delantera le faltó poner el punto final al juego colectivo - Navas hizo 19 centros

Johanesburgo
Lee aquí la crónica de José Sámano del España 0 - Suiza 1: 'A España le puede la retórica'

La selección española fue ayer un equipo excesivamente barroco y a menudo amanerado. No tuvo peso en las áreas y penó por no saber atacar un saque del portero, mal defendido por Busquets y los centrales, una jugada que los tres han repetido en el Barça. Tampoco los delanteros afinaron a pesar de disponer de remates francos ante Suiza. Les faltó puntería y determinación en un equipo de trazo demasiado fino y sin pegada, poco contundente. Todas las cosas jugaron en contra de una cándida y poco maliciosa España, sorprendentemente vulnerable, sin el punto de rebeldía y carácter que exigen los torneos cortos.

- Casillas. Los suizos le remataron tres veces y se produjeron tres desenlaces distintos: atrapó en dos tiempos un golpe franco, un tiro fue al palo y en medio queda la jugada del gol, un rosario de calamidades que proporcionó la carambola suiza. Hay veces que parece imposible defender una acción tan disparatada. Activó el juego sin regularidad: a veces bien y en otras con precipitación.

- Ramos. Aunque se ofreció más como volante que como lateral, tuvo poca presencia en el juego. Apenas tiró centros y, por lo demás, quiso rematar con la zurda un pase en profundidad de Piqué que aconsejaba poner el pase de la muerte. No estuvo a gusto en el campo.

- Piqué. Mejor en el área contraria que en la propia, más oportuno a la hora de darle salida al balón que en la contención. Tuvo una ocasión de gol excelente, después de recortar al central tras una asistencia de Iniesta. Pero su remate dio en la rodilla del portero, en una jugada que recordó al tanto que le marcó a Julio César en las semifinales de la Champions. No estuvo afortunado en el gol de Suiza.

- Puyol. No sincronizó con Piqué y Busquets en el tanto de Fernandes y se quedó en tierra de nadie, como si la jugada fuera irremediable. Tampoco sumó ofensivamente, aunque sí tiró la línea defensiva hacia mitad de cancha y salió al corte.

- Capdevila. Intrascendente en un partido apetitoso para los laterales por el dispositivo del rival. La pérdida de protagonismo en los últimos partidos puede haber mermado su confianza.

- Busquets. No mezcló bien con los medios y el equipo se desperdigó ante la falta de referencia que se supone debe ofrecer. No fue a por el balón del gol, se precipitó cuando intentó generar situaciones de superioridad y no supo coger el sitio en la cancha. Le perjudica jugar rodeado de muchos centrocampistas.

- Xabi Alonso. El medio más completo y perseverante. Defendió, alternó el juego en corto con el largo, se prodigó en el pase y los cambios de orientación, se perfiló bien y fue el único que recurrió a los remates de media distancia para sorprender a Suiza. Un tiro suyo desde fuera del área lo devolvió el larguero.

- Xavi. Incómodo, siempre presionado y con pocas líneas de pase. La selección depende de él para marcar el estilo de juego y también para encontrar la portería. Ayer tuvo poca participación, tampoco encontró soluciones individuales y echó en falta las roturas y desmarques habituales de Villa.

- Iniesta. Tan espléndido en el juego asociativo como inofensivo ante la portería. Le falta tiro para ser el jugador 10. Asumió el protagonismo del partido de forma decidida, muy por encima de Xavi, y profundizó para los laterales y los volantes. Suyas fueron las mejores asistencias. Fatigado y cosido a patadas, se apagó con el paso del tiempo y acabó lesionado, tal y como llegó al partido. No hay manera de que su juego encuentre la continuidad necesaria para ser decisivo.

- Silva. Intermitente. La suma de Iniesta+Silva junto con la de Xavi+Xabi+Busquets no siempre funciona. El juego se vuelve a veces excesivamente amanerado y rutinario, sin sorpresa, sobre todo cuando falta sincronía y velocidad para romper a la zaga. Apareció demasiado esporádicamente, para lo dañino que es el interior canario.

- Villa / Torres. Villa no ha alcanzado su mejor forma y es el retrato de la selección: le falta un poco de todo para dar el peso. Aunque recibió poca munición, no supo acabar una jugada preciosa que le dejó ante el portero. A Torres le pasa lo mismo porque sale de una lesión. Los dos arietes no supieron definir y fracasaron por separado y juntos en el momento decisivo para demostrar que sobraban medios y faltaban delanteros.

- Navas y Pedro. Navas le dio alegrías al equipo -y 19 centros al área-, siempre pendiente de encontrar la rendija para poner la pelota de gol. Igual de habilidoso, aunque sin tanta magia, estuvo Pedro en el poco rato que jugó. Ambos abren el campo y si conviene afrontan las paredes del área sin miedo. Cambian la rutina de los partidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de junio de 2010