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Reportaje:

Una bronca de 148 metros de altura

Los vecinos del segundo rascacielos de Benidorm llevan sus quejas al juez

El que fue presentado como el edificio residencial más alto de España, la torre Lugano de Benidorm, se ha convertido en un coloso con muchos problemas. El inmueble, de 148 metros de altura repartidos en 48 niveles y 204 viviendas, se ha convertido a causa de los defectos de construcción en un quebradero de cabeza para sus inquilinos.

La acumulación de desperfectos y averías en el segundo rascacielos más alto de Benidorm -tras el gran hotel Bali, de 186 metros de altura- ha llevado a la comunidad de propietarios a presentar en los juzgados de Valencia una demanda contra la empresa promotora, la constructora y los arquitectos. Y solo dos años después de que el rascacielos empezase a ser habitado.

Muchos propietarios han decidido vender hartos de derramas y reparaciones

Los dueños reclaman 28,2 millones de euros, diferencia entre la obra reflejada en la memoria de calidades y la construida, según una peritación de la comunidad. Los propietarios afirman que la promotora hizo tres modificaciones del proyecto de ejecución, con la memoria de calidades a la baja, cuando ya se habían vendido algunas viviendas. Los pisos de torre Lugano, promovida por Bancaja y Acciona, fueron entregados en junio de 2008, tras año y medio de retraso.

La lista de deficiencias que relatan los vecinos es kilométrica. Algunos de esos desperfectos son fácilmente apreciables con una visita al edificio. Hay tabiques interiores sin aislamiento, elementos de cartón prensado hechos pasar por madera, la escalera para subir a las oficinas está vallada por peligro de derrumbe y las persianas de ventanas y balcones están en el interior de los pisos para evitar el viento.

Los propietarios añaden que el sistema antiincendios del rascacielos ha llegado a dispararse más de 50 veces al día, alegan problemas de cimentación, que facilitan la entrada de agua en los garajes, y el deficiente funcionamiento de los desagües, que ha provocado seis inundaciones con aguas fecales. Además, los remates de los conductos de ventilación de los baños, coronados por un caparazón de unos 50 kilos, han saltado por los aires a causa de los temporales.

La comunidad de propietarios ha invertido en dos años más de 600.000 euros, incluyendo una derrama de 171.000 euros para reparaciones urgentes y otra de 200.000 para costas judiciales.

El vicepresidente de la comunidad, Vicente Villalba, se considera "estafado". "Me vendieron un piso de lujo y ha acabado siendo todo un desastre porque casi nada está en condiciones", dice amargado. Aunque otro propietario, contrario a la vía judicial adoptada, minimiza las "pegas".

En señal de protesta, la mayoría de los que compraron su vivienda en torre Lugano han colgado el cartel de "se vende" en la fachada del edificio. Los precios oscilan, en función del tamaño y altura, desde los 160.000 euros de los más pequeños hasta los 710.000 de los áticos. Casi 50 pisos de los primeros propietarios están en venta, además de los que todavía comercializa la promotora, que ayer no ofreció su versión sobre las quejas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de junio de 2010