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Necrológica:

Sigmar Polke, pintor alemán experimentador de materiales

También fotógrafo, trabajó en su estudio con sustancias raras y venenosas

Las obras de Sigmar Polke alcanzan precios multimillonarios en el mercado artístico y se cuentan entre las más destacadas del arte alemán actual. El fotógrafo y pintor alemán murió de cáncer durante la madrugada del viernes 11 de junio en su casa de Colonia, a los 69 años.

En su juventud, participó en el movimiento del realismo capitalista junto a Gerhard Richter y Konrad Luegen. Iniciado en 1963 cuando Polke aún era estudiante, el realismo capitalista replicaba irónicamente al realismo socialista oficial del bloque soviético, con un estilo parecido al del pop art que llegaba pujante de Estados Unidos. Ya entonces, estos artistas combinaban la pintura y las artes gráficas con los happenings, las instalaciones y la fotografía. El tratamiento caricaturesco y las maneras juguetonas entrañaban, no obstante, una intención crítica hacia el consumismo del "milagro económico" alemán y la realidad política en las democracias occidentales.

En 1972, Polke participó en la Documenta 5 de Kassel, probablemente el acontecimiento artístico más influyente del último medio siglo. A partir de los años ochenta, su estudio se transformó en una especie de laboratorio químico donde experimentaba con todo tipo de materiales y también de soportes. Así que le empezaron a llamar El Alquimista.

Sigmar Polke nació en Baja Silesia, hoy parte de Polonia, en 1941. Con la derrota alemana en la II Guerra Mundial, su familia escapó a la Alemania socialista y, desde allí, a la República Federal en 1953. En Düsseldorf comenzó Polek una formación como pintor en vidrio, que abandonó para estudiar Bellas Artes. Entre sus profesores estuvieron Joseph Beuys, Karl Otto Götz y Gerhard Hoehme. Los críticos reconocen en Polke a un continuador de la tradición escéptica y sarcástica alemana representada por Arthur Schopenhauer o Wilhelm Busch.

Polke obtuvo numerosos galardones y reconocimientos por su obra. Entre ellos, el León de Oro por su aportación a la 42ª Bienal de Venecia, donde dirigió el pabellón alemán en 1986. En 2002 lo distinguieron con el japonés Praemium Imperiale, una suerte de Premio Nobel de las artes plásticas.

A pesar de esto y de los astronómicos precios que se cobran por sus obras, Polke era poco amigo de los focos y se mantenía alejado de los medios de comunicación. Cuanto más famoso se hacía, más se apartaba de la atención pública. Según dijo una vez una subdirectora del Museo Ludwig de Colonia, "apenas deja que nadie se le acerque". Polke vivió desde 1978 en la metrópolis renana, donde el Museo Ludwig de arte contemporáneo alberga una de las mayores colecciones mundiales de sus grabados y pinturas.

Los más variados materiales servían a Polke como soporte de sus pinturas: plásticos, vellón sintético y hasta tela de pijama. En su estudio-laboratorio se dedicó a experimentar con las texturas y materias más diversas, desde oro y plata hasta sustancias tóxicas ya desterradas de la pintura actual, como el oropimente o el verde schweinfurt, que contiene arsénico de cobre. También usó lacas, yoduros o nitrato de plata, así como técnicas de la fotografía y de las artes gráficas digitalizadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 12 de junio de 2010